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Dolores Hidalgo, Gto., 15 de septiembre de 2026.- La Cuna de la Independencia de México está lista para conmemorar el 216 aniversario del Grito de Independencia.
Antes de convertirse en símbolo nacional, Dolores era una pequeña población del Bajío novohispano. La madrugada del 16 de septiembre de 1810, sus calles presenciaron uno de los episodios que cambiarían para siempre la historia de México: el llamado del cura Miguel Hidalgo y Costilla, que dio inicio al movimiento de Independencia.
Las autoridades descubrieron en Querétaro la conspiración que buscaba levantarse contra el gobierno virreinal. Al conocer que perseguían a los conspiradores, Miguel Hidalgo, Ignacio Allende y otros insurgentes comprendieron que ya no podían esperar.
La madrugada del 16 de septiembre, Hidalgo convocó a sus seguidores en Dolores y tomó una decisión trascendental: iniciar la rebelión.
La tradición histórica señala que Hidalgo hizo sonar la campana de la parroquia para llamar a los habitantes. Hombres y mujeres acudieron al atrio. Allí, el sacerdote pronunció un llamado para levantarse contra el dominio español. Con el paso de los años, ese episodio recibió el nombre de Grito de Dolores, considerado el comienzo de la Guerra de Independencia.
¿Qué dijo exactamente Hidalgo aquella madrugada? La respuesta continúa como motivo de debate entre historiadores. No existe una transcripción contemporánea que permita establecer con absoluta certeza sus palabras. Sin embargo, diversos testimonios posteriores coinciden en que Hidalgo llamó al pueblo a levantarse y expresó consignas contra el mal gobierno y en favor de la Virgen de Guadalupe.
La frase que hoy millones de mexicanos repiten cada septiembre surgió de una tradición cívica construida y transformada a lo largo de más de dos siglos.
Después del llamado, el movimiento comenzó a crecer rápidamente. Hidalgo, acompañado por Allende y una multitud de seguidores, emprendió la marcha hacia San Miguel el Grande y, posteriormente, hacia otras poblaciones del Bajío. En pocas semanas, el levantamiento adquirió dimensiones que sorprendieron al gobierno virreinal.
El movimiento no consiguió de inmediato la independencia. Hidalgo murió fusilado en 1811, pero la lucha continuó bajo otros dirigentes, entre ellos José María Morelos. Finalmente, en 1821, once años después del levantamiento de Dolores, México consumó su Independencia.
La campana que la tradición identifica con aquella madrugada ocupa hoy un lugar destacado en la memoria nacional. Cada 15 de septiembre, el presidente de México reproduce simbólicamente el llamado desde Palacio Nacional, mientras gobernadores y presidentes municipales hacen lo propio en plazas de todo el país.
En Dolores Hidalgo, la ceremonia adquiere un significado especial. Aquí, la celebración no solo recuerda una fecha del calendario patrio: evoca el lugar donde comenzó una rebelión que transformó la historia de la Nueva España y abrió el camino hacia la construcción de México como nación independiente.
Más de dos siglos después, la voz de Hidalgo permanece convertida en tradición. La campana, la parroquia y la plaza de Dolores mantienen viva una memoria que cada año cobra fuerza. Aunque las palabras exactas de aquella madrugada permanezcan envueltas en la historia, el significado del llamado sigue vigente: marcó el momento en que un pequeño pueblo del Bajío se convirtió en escenario del nacimiento de una nación.