Agave y Tequila/Alejandro Verduzco
Está semana se anuncio que una diplomática que servía como embajadora de México en Reino Unido deja la embajada con 16 denuncias de acoso laboral y otras más de mal uso de recursos públicos, una fuente de la embajada mencionó textualmente “ella no tiene empleados, tiene sirvientes”, pero no nos vayamos tan lejos, también aquí en León en un recinto del municipio existen múltiples denuncias por acoso laboral en contra de la persona que está a cargo de dicho recinto.
Para los que no están familiarizados con el acoso laboral en estricto sentido se define como “conducta abusiva o intimidante que se repita en el lugar de trabajo y que pueda dañar la integridad, dignidad o la salud física o psicológica de una persona” , en lo personal les puedo complementar esta definición con lo que yo misma llegue a vivir en mi vida profesional en varios lugares de trabajo: aislamiento, invisibilizarte, condicionar tu pago, amedrentamiento, entre otras cosas que sin duda van mermando la salud física y psicológica de quien vive estás agresiones. Y podría pensarse que uno puede ignorar estás agresiones, pero la realidad es que se pasa demasiado tiempo en el lugar de trabajo, a veces más que en la misma casa, además que la necesidad de trabajar de la gente los vuelve más vulnerables y más en un ecosistema donde no se encuentra trabajo fácilmente y menos sin una carta de recomendación del violentador o acosador. En México este tema es un problema muy delicado el 44% de los profesionistas han sido víctimas de acoso laboral, el 50% de estos se ven forzados a renunciar por la falta de protocolos para denunciar y parar el acoso. Las personas que usan estas prácticas de amedrantamiento para intentar hacerse respetar no son lideres, son victimarios con demasiados problemas psicológicos no resueltos y que al llegar a puestos de poder desquitan su ira y sus frustraciones con los colaboradores, quienes a veces por necesidad se ven obligados a seguir órdenes y bajar la mirada ante los malos tratos que en estricto sentido son violaciones a sus derechos humanos y sus derechos laborales. El verdadero liderazgo no necesita amedrentar para que lo respeten, no necesita gritar para que lo escuchen, no necesita ordenar para que lo sigan, el verdadero liderazgo inspira y se vuelve aspiracional para los colaboradores, el verdadero liderazgo protege a sus equipos, se interesa por ellos, por sus vidas laborales Pero también personales, el verdadero liderazgo entiende que la gente bien pagada, bien tratada, feliz en su trabajo se vuelve mucho más productiva no solo para el lugar de trabajo sino para la sociedad en dónde vive. Además que la vida da muchas vueltas y créanme tarde o temprano las personas nos volvemos a topar y como dicen por ahí, la gente siempre se acuerda de cómo las hiciste sentir.