Control de daños
Los récords se hicieron para superarse y eso es lo que han hecho dos grandes deportistas actuales. Pertenecen a dos especialidades que se asemejan en ruedas y velocidad, pero difieren mundos el uno del otro.
En el pasado, hablar de ciclismo era remitirte a la entraña popular; aquella gente surgida de las raíces más profundas del pueblo. En cambio, la sola mención del automovilismo, se refería a una élite inalcanzable.
Ni lo uno, ni lo otro. Según reza el dicho popular: "Ni tanto que queme al santo, ni tanto que no lo alumbre".
La mayoría de los niños disfrutábamos echar carreritas en bicicleta y los de mi generación todavía podíamos hacerlo en calles y parques públicos, sin exponerse a perder la vida. Los cochecitos de pedales, también eran objetos de deseo, aunque más difíciles de conseguir.
Entre mis primeros ídolos del ciclismo estaban Ángel "Zapopan" Romero, Magdaleno Cano y Radamés Treviño, de cuyas hazañas me enteraba a través de los periódicos, en aquellos años gloriosos de las Vueltas a México. El gran promotor que fue el coronel José García Valseca, dejó su huella en quien escribe.
Me encantaba enterarme del automovilismo internacional al que me habían atraído entre otros Sterling Moss y Juan Manuel Fangio; así como los hermanos Rodríguez. Ricardo y Pedro, eran algo así como que los "consen" de Il Comendatore Enzo Ferrari, quien los apoyó de manera especial.
El ciclismo lo practiqué a la brava con carreras clandestinas en los andadores del Parque General San Martín, mejor conocido como Parque México, de la colonia Condesa y nadie me separaba de mi Higgins roja rodada 26, hasta el día que seguí a mi papá en su coche hasta una dirección de la Colonia Del Valle, donde la entregué a sus nuevos dueños.
Sufrí en familia la muerte de Ricardo Rodríguez, aquel 1 de noviembre de 1962, cuando un jovencito Rodolfo Sánchez Noya, confirmó a través de los micrófonos de la XEW, el fallecimiento del ídolo del automovilismo nacional.
La semilla de la velocidad y el olor a gasolina estaban sembradas y así me aficioné a las carreras de autos, con personalidades como Memo Rojas, Billy Sprowls, Juan Emilio Proal, Daniel Muñiz, Fredy Van Beuren, Héctor Alonso Rebaque, los Pérez Gama, los Bolaños y tantos más.
Roberto González Pérez, hijo del "Papi" Don Salvador González Ruz, era mi ídolo como reportero. Cubría toda la temporada de la Fórmula 1 y fue el primero que lo hizo, a través de las páginas de El Heraldo de México, primer periódico a color del país. Definitivamente, mi sueño era llegar a ser como él.
Y de pronto, mis recuerdos se detienen. Abro los ojos y soy reportero de deportes: Muchos de quienes fueron mis ídolos, son ahora mis amigos y objeto de mis entrevistas.
Conozco a Raúl Alcalá Gallegos, quien me platica que se va al ciclismo profesional con el 7Eleven y se convierte en una de las grandes figuras del pedalismo nacional, con dos triunfos de etapa en 89 y 90; octavo y noveno lugar general, respectivamente, en el Tour de Francia, además como primer mexicano en una Gran Vuelta.
Dejó atrás a los Treviño, Alcántara, Romero, Pérez Cuapio y se pensó entonces que nadie podría superarlo.
Pero llegó Isaac del Toro, quien acumula éxitos en Italia —donde se adjudicó el gran premio Industria & Artigianato, el Giro della Toscana, la Coppa Sabatini y el Trofeo Matteotti—, al tiempo que mostró en el mundial contrareloj en África su gran momento al luchar hasta el final por el podio.
Con una marca de 16 victorias en la temporada, el mexicano únicamente quedó por detrás de Remco Evenepoel (Bélgica), Jay Vine (Australia), Ilan Van Wilder (Bélgica) y Tadej Pogacar (Eslovenia), todos ellos "monstruos sagrados" del ciclismo internacional hoy en día.
Sucedió igual con Sergio Pérez Mendoza, el mejor piloto mexicano de Fórmula 1 de todos los tiempos, subcampeón en 2023, ganador de 6 Grandes Premios, (Bahrein 2020, Azerbayán 2021, Mónaco 2022, Singapur 2022, Arabia Saudí 2023 y Azerbayán 2023).
Todo lo anterior sin demérito de la versatilidad de Pedro Rodríguez, quien brilló también en Daytona y ganó Le Mans, pero quien en el máximo circuito, con sólo dos Grandes Premios ganados (Sudádrica y Bélgica), ha sido totalmente borrado por Checo.
Mención aparte en un sitio muy especial, merece el pilotazo y tremendo promotor, Alfonso Toledano, único mexicano que corrió al tú por tú contra Ayrton Senna Da Silva, cuando ambos arrancaban su carrera en Inglaterra. Poncho me brindó su amistad y acrecentó mi cariño por el automovilismo deportivo.
Isaac del Toro, en ciclismo, y Sergio Pérez, en la Fórmula 1, son la actualidad de nuestros deportistas triunfadores. Ambos con un potencial real que caracteriza a las nuevas generaciones de mexicanos irredimibles, no producto de una estructura deportiva, sino auténticos garbanzas de a libra, quienes han sabido aprovechar al máximo los apoyos de la iniciativa privada.
Este domingo 28 de septiembre, Isaac podría hacer historia con su participación en el Mundial de Ruta, en Kigali, Ruanda; Checo, tiene todo qué ganar y nada qué perder con su regreso a la Fórmula 1 en 2026, con la debutante escudería Cadillac.
Ambos superaron ya a sus antecesores más destacados en sus respectivas especialidades. Del Toro, está en el mejor equipo del mundo de ciclismo el UAE Emirates y Pérez, tiene todo en sus manos para escribir la historia de Cadillac en la Fórmula 1.



