Ernesto Ruffo es inocente
A raíz de la captura de Gilda Susana Lozoya Austin, el pasado 2 de julio, hermana del exdirector de PEMEX, Emilio Lozoya, volvió a la primera plana el caso de la compra de Agronitrogenados, S.A. al Sr. Alonso Ancira, entonces directivo de Altos Hornos de México, S.A.
Hay que recordar que al Sr. Alonso Ancira se le imputó la comisión de diversos delitos como copartícipe junto con Emilio Lozoya, así como el delito de operaciones con recursos de procedencia ilícita (lavado de dinero), debido a la venta de la planta Agronitrogenados en un precio exorbitante que cubrió PEMEX, pues posteriormente se concluyó que prácticamente era chatarra y que el precio fue simulado.
Con ello se libró una orden de aprehensión y, para contenerla, Ancira obtuvo en abril de 2021 la suspensión condicional del proceso penal, pactando un monto por la reparación del daño de 216.6 millones de dólares para pagar a PEMEX; hizo un pago inicial de 50 millones de dólares y luego otro por 54 millones de dólares en noviembre de ese mismo año. Sin embargo, todavía existe un adeudo pendiente, pues, según la propia presidenta de la República, no se ha cubierto el total del acuerdo y, por ello, se reactivó la orden de aprehensión en su contra (AM2, martes 7/07/26, pág. B3).
Cabe precisar que PEMEX pagó, según las investigaciones, por órdenes de Emilio Lozoya, 275 millones de dólares por la planta Agronitrogenados, que llevaba años sin operar (AM2, primera plana, 11/07/2026). Además, Emilio Lozoya habría recibido un soborno de 3.4 millones de dólares por esta operación.
El abogado defensor de Gilda Susana Lozoya, Lic. Alejandro Rojas, durante esta etapa del procedimiento penal, se ha quejado del trato y presunto hostigamiento de la Fiscalía General de la República contra su defendida. Primeramente, porque en su consideración no era necesario ejecutar por la fuerza su captura, ya que ella estaba dispuesta a acudir voluntariamente cuando fuera requerida. Después de que la jueza de Control, Nora Ileana García Peralta, le otorgó la libertad, fijándole cuatro medidas cautelares, durante los siguientes días personas que dijeron ser servidores de la FGR se presentaron en la calle donde habita su defendida, tratando de ingresar a la privada sin orden escrita o de cateo para supervisar el cumplimiento de las medidas impuestas y, además, permanecieron merodeando por su domicilio. Igualmente, el abogado manifestó a los medios de comunicación que los argumentos utilizados por el Ministerio Público durante el debate sobre las medidas cautelares, para impedir que se le otorgara la libertad, fueron conceptos discriminatorios en agravio de la imputada, como el hecho de ser una mujer divorciada y no tener hijos, lo que consideró incompatible con los principios de igualdad ante la ley y la perspectiva de género.
No obstante, el 7 de julio, ya por la noche, tras una larga audiencia, la jueza García Peralta dictó auto de vinculación a proceso contra Gilda Susana Lozoya Austin. El abogado Alejandro Rojas, después de ese episodio, mencionó que le pareció muy extraño que la diligencia se suspendiera durante una hora debido a una llamada telefónica relacionada con un problema. Cuando la audiencia se reanudó, fue cuando la jueza emitió la resolución correspondiente, insinuando el defensor que pudo haber existido una presión ejercida contra la juzgadora.
Pero, volviendo al personaje Ancira, podemos recordar a los amables lectores que, por esta misma empresa Agronitrogenados, S.A., el 1 de agosto de 2001 ya existía un antecedente penal relacionado con la compañía. En el proceso 86/2001, el Juez Primero de Distrito en el Estado de Nuevo León, Lic. Federico Jorge Martínez Franco, había dictado auto de formal prisión en contra de Jorge Alberto Ancira Elizondo por el delito previsto y sancionado en el artículo 112, fracción I, de la Ley de Instituciones de Crédito, en términos del artículo 13, fracciones II y III, del Código Penal Federal. Ello, debido a que, en su carácter de apoderado legal de Agronitrogenados, S.A. de C.V., proporcionó datos falsos a una institución bancaria sobre el monto de los activos y pasivos de la empresa en los estados financieros presentados para obtener, en 1997, un crédito superior a 50 millones de pesos.
Esta circunstancia denota que, después de 29 años, Alonso Ancira todavía carga con el estigma de Agronitrogenados. La empresa lo ha llevado a enfrentar peligros, amenazas y conflictos durante gran parte de su vida. Si bien aquel problema bancario lo superó mediante el perdón de la institución afectada, a través de un acuerdo reparatorio, no deja de llamar la atención que en 2013 volviera a utilizar esa misma empresa para involucrarse en un problema de mayor gravedad. Lo más recomendable para él, su familia, sus amigos y coimputados sería resolver, de una vez por todas, esta situación penal.
Con motivo de este periodo vacacional, que inició el viernes 17 de julio, aviso a los amables lectores que aprovecharé para ausentarme temporalmente.