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LEÓN, Gto., 6 de noviembre de 2025.— En el corazón del sureste mexicano, arqueólogos han confirmado que Aguada Fénix, una antigua construcción maya detectada por tecnología aérea, es el templo más antiguo y extenso de Mesoamérica, erigido hace unos 3 mil 50 años.
El hallazgo, publicado en la revista Science Advances, revela que el sitio fue concebido como una representación del cosmos, una estructura monumental que simbolizaba el orden del universo según la cosmovisión maya.
De acuerdo con Takeshi Inomata, investigador de la Universidad de Arizona y autor principal del estudio, la meseta de tierra y calzadas que conforman Aguada Fénix fue diseñada bajo un patrón cruciforme, con un pozo central que albergaba artefactos rituales.
“Es un modelo del cosmos. Para los mayas, el universo estaba ordenado en base a este patrón y ligado al paso del tiempo”, explicó Inomata.
El complejo, que supera en extensión a ciudades como Tikal o Teotihuacán, estuvo oculto durante milenios bajo la vegetación de Tabasco, y solo fue visible gracias al uso de tecnología LiDAR (Detección y Medición de Luz), que permite mapear terrenos cubiertos de vegetación.
El análisis mostró una plataforma de casi 15 metros de altura, conectada con canales y corredores. Sin embargo, a diferencia de las pirámides de piedra que caracterizaron épocas posteriores, Aguada Fénix fue construido con tierra compactada, lo que explica su apariencia discreta desde el suelo.
El templo data de un periodo temprano en el desarrollo maya, antes del uso generalizado de la cerámica o de grandes construcciones pétreas. Su descubrimiento ofrece nuevas pistas sobre cómo las primeras comunidades mesoamericanas comenzaron a organizar su vida social, espiritual y astronómica.
“Antes de este sitio no hay edificaciones monumentales. Es el punto de partida de la civilización maya”, detalló Inomata.
Por su parte, Verónica Vázquez López, coautora del estudio y académica de University College London, señaló que gran parte de la estructura se utiliza actualmente con fines agrícolas, lo que explica que permaneciera inadvertida durante siglos.
Los investigadores consideran que Aguada Fénix no solo fue un espacio ceremonial, sino también una declaración simbólica sobre el orden del universo y el papel del ser humano en él.
El hallazgo reconfigura la historia temprana de Mesoamérica y demuestra que la complejidad cultural de los mayas comenzó mucho antes de lo que se creía, a partir de una profunda conexión entre la tierra, el cielo y el tiempo.




