Así están los niveles de las presas de Nuevo León
LEÓN, Gto., 24 de enero de 2026.- La cocina tradicional de Guanajuato se sostiene en mujeres que transformaron su vida a partir del aprendizaje, el fogón y el orgullo por sus saberes. Una de ellas es Ana María Soto Vargas, cocinera tradicional originaria de Pénjamo y pionera del programa de Cocineras Tradicionales del estado, al que se integró desde 2010.
Ana María comenzó su trayectoria tras recibir la invitación para formar parte del programa de Cocineras Tradicionales de Guanajuato. Aceptó con esfuerzo y determinación, pese a los temores iniciales.
“Al principio no fue fácil. Casi no salía sin mi esposo y tenía miedo. Con el tiempo entendió y aquí sigo”, recuerda.
Formó parte del primer grupo de cinco cocineras, cuyo debut ocurrió en un evento realizado en la ciudad de Guanajuato, experiencia que marcó un antes y un después en su vida personal y profesional.
Desde entonces, su cocina ha recorrido distintos escenarios dentro y fuera del país, representando a Guanajuato tanto en México como en el extranjero, incluso en Madrid, España.
“Gracias a este programa conocí lo que yo valía. Yo cocinaba en casa, pero aquí entendí que mi cocina tenía un valor”, comparte.
Su historia también está marcada por el aprendizaje familiar. Al casarse, Ana María sabía poco de cocina y fue su suegra quien le enseñó las bases. Con el paso del tiempo, la práctica constante y la capacitación fortalecieron su talento.
“La cocina tradicional me enseñó a valorarme, a valorar a las personas y a mi equipo. Los cursos y el acompañamiento nos hacen crecer”, afirma.
Entre los platillos que distinguen su propuesta destacan las enchiladas Tres Marías, combinación de enchilada verde, de mole y roja, así como la cecina, infaltable en cada presentación.
“Si no llevo la cecina y las Tres Marías, siento que no fui”, dice con orgullo.
El sabor y la autenticidad de su cocina le han valido reconocimiento constante, reflejo de años de trabajo y dedicación.
La familia acompaña su camino. Su hija participa en cada evento y comparte la vocación por la cocina tradicional. Ana María desea que continúe el legado dentro del programa.
“Ella siempre ha estado conmigo. La cocina se vive en familia”.
Historias como la de Ana María Soto Vargas reflejan el sentido social del turismo con identidad que impulsa el Gobierno de la Gente: reconocer a quienes preservan la memoria culinaria de Guanajuato, fortalecen el orgullo comunitario y comparten, desde sus cocinas, la esencia del estado con el mundo.




