Vicente Fernández lanza segunda entrega de Tributo al Rey con banda
La tradición de arrullar al Niño Dios reúne familias, cantos y fe durante fechas clave del calendario religioso decembrino.
Una costumbre que abraza la Navidad
Arrullar al Niño Dios es una tradición profundamente arraigada en muchas familias mexicanas. Este ritual se realiza principalmente el 24 de diciembre, durante la Nochebuena, aunque en algunos hogares se repite del 25 de diciembre al 2 de febrero, Día de la Candelaria. En esas fechas, la imagen del Niño Jesús es colocada en brazos de padrinos o familiares mientras se entonan villancicos, rezos y cantos tradicionales, símbolo de cuidado y devoción.
Más allá del acto religioso, arrullar al Niño Dios representa identidad cultural y unión familiar. Las familias se reúnen para compartir alimentos y momentos especiales, reforzando valores como la solidaridad, el amor y la esperanza. En muchas comunidades, el Niño Dios se arrulla nuevamente el 2 de febrero, cuando es vestido con ropa nueva y presentado en la iglesia.
Esta tradición mantiene viva la fe, la convivencia y la memoria colectiva, generación tras generación.