Filosofía sin escrúpulos
Está semana terminé de leer el libro "El código de las mentes extraordinarias” fue un regalo de cumpleaños que sin duda disfruté. Más que ser un libro de superación personal me parece que es un libro en dónde el autor comparte como ha sido su trayecto de tener una vida promedio adaptada a las normas sociales hacia su liberación mental de los estándares establecidos por los usos y costumbres que a veces ya no aplican a la realidad. Nos habla de lo difícil que resulta a veces romper los estereotipos o salirse de los estándares que los demás y a veces uno mismo se impone sin en realidad estar convencidos de que eso era lo que queríamos. Sin embargo también nos cuenta en su propia experiencia lo liberador que puede llegar a ser cuestionar esas reglas sin sentido y establecer las propias en busca de la realización personal y la paz con uno mismo. Está reflexión entre muchas más que contiene el libro me llevo a cuestionarme sobre algunas decisiones que he tomado en mi vida y que hoy a retrospectiva concluí que quizás me equivoqué, en medio de mi crisis mental de los “hubiera” me quedé pensando que al menos era algo que yo había decidido por qué en ese momento pensé que era lo correcto, nadie me obligó, fue algo que yo sola decidí y justo esa parte fue un gran consuelo para mí.
¿alguna vez has tomado una decisión de la que después te arrepientas? Seguramente si, creo que todos los hemos hecho. Pero si tú la tomaste por lo menos asumes con la cabeza en alto que es tu consecuencia.
Una vez leí que no nos juzgáramos tan duro por decisiones que tomamos en el pasado por qué no sabíamos todo lo que sabemos ahorita. Equivocarnos es parte del proceso de crecer, si no nos equivocamos a veces eso solo diría que estamos estáticos o que no tenemos el valor de decidir y creo que eso es peor que equivocarse. A demás, en la vida los caminos no son lineales, en el mismo trayecto ganas unas cosas, pierdes otras. Las decisiones tienen costos, pero también ganancias, difícilmente siempre se puede todo para bien o para mal. ¿Lo importante? Haberlas tomado tú. Pero volviendo al libro en comento, el autor nos ayuda con diez leyes a abrir nuestra mente a través de distintos ejercicios que ejemplifica con su propia experiencia, nos anima a perder el miedo a salir de lo cotidiano y buscar tener una vida extraordinaria en el sentido de lograr la plenitud personal que implica varias cosas como aportar algo bueno a nuestro entorno. Por qué ser extraordinario no es ser famoso, millonario, popular, poderoso. Ser extraordinario es lograr romper tus propias barreras personales para explotar al máximo tus capacidades, entender que la vida es tan corta como para no vivir en libertad. Ponerte la ropa que tú quieras aunque no convine, externar tus ideas aunque no sea lo que todos piensan, hacer lo que te haga feliz aunque no sea la carrera más popular, en pocas palabras y como me ha enseñado mi mamá con su ejemplo “ BAILANDO Y CANTANDO COMO SI NADIE TE ESTUVIERA VIENDO”