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Libia Dennise García Muñoz Ledo, Gobernadora de Guanajuato, anunció recientemente una noticia fundamental para la protección del calzado guanajuatense. La exclusión del calzado del Recinto Fiscalizado Estratégico es una realidad.
Este avance protege directamente a miles de familias. Además, la mandataria reafirmó su compromiso personal, pues ella reconoce que el zapato define nuestra identidad leonesa.
Ciertamente, este triunfo no ocurrió de forma aislada. Por el contrario, la CICEG y las Cámaras Empresariales gestionaron este cambio estratégico con éxito.
Dicha medida evita la entrada de mercancía bajo esquemas que perjudicaban al productor. Por consiguiente, el sector zapatero ahora cuenta con un piso más parejo.
En consecuencia, el estado fortalece su economía interna. No obstante, el reto continúa y Guanajuato seguirá marcando el rumbo del desarrollo industrial.
Anteriormente, el régimen de Recinto Fiscalizado Estratégico (RFE) permitía introducir mercancía extranjera sin pagar impuestos de inmediato para ser almacenada o exhibida. Sin embargo, esto se prestaba a malas prácticas donde el calzado importado terminaba en el mercado nacional de forma desleal. Al excluir al calzado de este esquema, se obliga a que cualquier zapato que entre al país cumpla con todas las de la ley desde el primer momento.
Esta decisión ataca directamente tres problemas que asfixiaban a los productores locales:
Como bien mencionó la Gobernadora Libia García, no es solo un tema de aduanas, sino de proteger el empleo. Al cerrar estas facilidades a los importadores masivos, se garantiza que el calzado hecho en León no sea desplazado por productos que entran con ventajas fiscales injustas. Es, en esencia, un blindaje legal para que la industria local pueda competir con su calidad y no contra "trampas" administrativas.




