Guanajuato mantiene operativos en diez regiones
Guanajuato, Gto., 22 de agosto de 2026.— Antes de entrar a un incendio, un bombero debe cargar un uniforme de alrededor de 12 kilos, conocer el comportamiento del fuego, manejar herramientas y ejecutar maniobras de rescate. Detrás de esos minutos de respuesta existen años de entrenamiento y certificación para bomberos.

Laura Elena Reyes Antimo y Carlos Alberto Camarena de la Torre forman parte de los 36 bomberos de Protección Civil de Guanajuato que atienden emergencias dentro de Puerto Interior y sirven como refuerzo para corporaciones municipales cuando necesitan apoyo.
Su preparación incluye desde conocimientos sobre química del fuego y manejo de herramientas hasta técnicas de rescate y atención de emergencias. Sin embargo, una parte importante del aprendizaje llega directamente durante los servicios.
Reyes Antimo explica que obtener una certificación no termina con el proceso de aprendizaje. La capacitación continúa tanto de manera individual como en equipo.

Me certifiqué como bombera, pero es una preparación constante grupal e individual; empiezas con lo básico en el manejo de herramientas, la química del fuego, maniobras de rescate y cómo nos debemos de cuidar entre nosotros”, relata.
Además, la experiencia permite aprender a controlar las reacciones ante situaciones de riesgo. La bombera recuerda que durante su primer incendio llegó a pensar que podía morir debido a las altas temperaturas.
En ese momento, observar el trabajo de sus compañeros le permitió continuar. Para ella, la confianza entre los integrantes del equipo resulta indispensable ante una emergencia.
Uno de los principios que siguen los bomberos rescatistas consiste en no ingresar solos a una zona de peligro. Cada elemento depende del compañero que permanece a su lado y de la coordinación desarrollada durante años de entrenamiento.
Carlos Alberto Camarena también aprendió esa lección mediante experiencias difíciles. Uno de sus primeros servicios ocurrió tras la explosión de una fábrica de material pirotécnico donde murieron varias personas.
Me impactó ese servicio, y me invitó a ser muy cauteloso en mi proceder y observar mucho”, recuerda.
Aunque estudió Diseño Gráfico, Carlos siguió los pasos de su padre y encontró en el trabajo de bombero una profesión que exige preparación permanente.
Asimismo, reconoce que existen momentos en los que el riesgo provoca dudas. Sin embargo, asegura que recordar su responsabilidad de ayudar a otras personas le permite continuar durante una emergencia.
Los bomberos de Guanajuato pueden acumular entre 10 y 20 años de certificaciones, entrenamiento físico, manejo de herramientas y experiencia en rescates. Cuando reciben una llamada de auxilio, todo ese aprendizaje debe traducirse en decisiones tomadas en cuestión de minutos.
Por ello, además de la condición física, la preparación incluye conocimiento técnico, coordinación, observación del entorno y medidas para proteger tanto a las víctimas como a los propios rescatistas.
Finalmente, en el Día Nacional del Bombero, que se conmemora este 22 de agosto, las experiencias de estos elementos muestran que detrás de cada salida de emergencia existe una preparación constante que puede marcar la diferencia entre ponerse en riesgo y realizar un rescate con mayor seguridad.