Abre Morena registro para coordinaciones municipales en SLP
De un error tras otro. Abreviar el calendario escolar fue un resbalón mayúsculo. Las razones que se esgrimieron rayan en la falsedad y el ridículo. El titular de la SEP, Mario Delgado, anticipó una inédita onda de calor, por cierto, en temporada de lluvias. Recurrir a un evento deportivo para suspender el ciclo escolar es una ofensa porque de por medio está la educación de los menores. No hay manera alguna de sobreponer el Mundial de futbol. Esto revela la facilidad con la que las autoridades esgrimen razones frívolas para decisiones sumamente graves.
La explicación de la presidenta sobre el desaguisado, seguramente adelantada por el secretario Mario Delgado, fue en el sentido de que los secretarios de educación de los estados aprobaron por unanimidad una medida de tal seriedad. En otras palabras, la iniciativa no vino del centro sino como parte de un ejercicio federalista en el que las entidades parecieran haber demandado interrumpir prematuramente el calendario escolar.
El razonamiento no es creíble. Primero, los secretarios de Educación mantienen una postura de subordinación política, técnica e institucional, de siempre, respecto a la SEP. Posiblemente alguno habría opinado algo -de todo hay en la viña del Señor- pero que haya sido un pedimento o exigencia de los estados hacia el titular es simple y sencillamente imposible y, por lo mismo, falso, en particular porque 24 de las 32 entidades son gobernadas por Morena o su aliado el PVEM. En Jalisco y Nuevo León, donde habrá Mundial, el titular estatal de educación no recomendaría acortar el ciclo escolar sin conocimiento del gobernador y no se requiere de mucho para saber que eso indignaría a la población y a un sector social con peso en la vida pública que son los colegios particulares y las asociaciones de padres de familia. Queda claro que la iniciativa fue del gobierno federal y seguramente los estados se allanaron como acto de disciplina. Así de sencillo.
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