Agave y Tequila/Alejandro Verduzco
Las coaliciones electorales en condiciones normales son un fraude porque hace imposible el mandato. Claro, en condiciones normales. Las coaliciones no debieran estar permitidas, en condiciones normales. ¿Cuáles son las condiciones normales? En primer término, la normalidad democrática que en su expresión electoral remite al sufragio efectivo y a la contienda justa. Condiciones normales refieren a la competencia y la alternancia, o alternabilidad. Tampoco se debiera perder el registro partidista por un bajo resultado electoral y es conveniente que sí haya coaliciones para gobernar.
El PAN y PRD recurrieron a las coaliciones electorales para minar al PRI. Al cierre del siglo varios estados vivieron por primera vez la alternancia a partir de ese acuerdo, entre otros, Nayarit, Chiapas y Oaxaca. Antes, en SLP 1991, en el marco de la Coalición Democrática Opositora, PAN, PDM y PRD hicieron candidato al legendario luchador ciudadano Dr. Salvador Nava, la rebelión social llevó a una virtual alternancia negociada. Bajo la figura de candidato común, Cuauhtémoc Cárdenas representó el acuerdo plural opositor más incluyente conocido, punto de quiebre de la democracia nacional.
Las coaliciones con el tiempo evolucionaron a partir de dos motivaciones, necesidad por la exigencia estratégica para derrotar a un régimen avasallante y las de oportunidad, que remite al interés de los partidos para obtener ventaja de las reglas del juego electoral, particularmente para los partidos menores, una fórmula para asegurar el mínimo legal e incrementar su presencia legislativa.
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