La propuesta impositiva a la cerveza y licores para 2027/ Moisés Bailón Jiménez
Cada 19 de noviembre desde 1999 se celebra el Día Internacional del Hombre, no es una fecha que tengamos presente como el Día de la Mujer pero igual busca reconocer el papel de los hombres en la sociedad y promover su bienestar, o al menos eso dice el concepto. La celebración existe gracias al profesor Jerome Teelucksingh, de la Universidad de las Indias Occidentales en Trinidad y Tobago, con la idea principal de destacar la influencia positiva de los hombres en la familia y la comunidad, así como ofrecer modelos masculinos saludables que inspiren a las nuevas generaciones.
El día del hombre tiene un origen distinto a diferencia del de la mujer que nació de la lucha contra la opresión, desigualdades y violencias, acompañado del movimiento feminista, de ahí su mayor relevancia.
El día internacional del hombre es una oportunidad para crear conciencia sobre los problemas que les afectan e invita a cuestionar los estereotipos de la masculinidad tradicional que a veces limitan la expresión emocional y social de los hombres.
Aunque en menor cantidad, ellos también son víctimas de violencia en sus diferentes formas de expresión, pero hace falta visibilizar los casos y para lograrlo es necesario mantener un registro de denuncias (que no existe) para dimensionar el problema, como ejemplo, en México es prácticamente imposible saber cuántos casos de violencia vicaria contra hombres existen, ya que no se lleva un registro homologado de denuncias y muchas se atienden bajo categorías como violencia familiar o alineación parental. La violencia vicaria es aquella ejercida por uno de los progenitores como instrumento para causar daño al otro utilizando a los hijos en común y está reconocida en la ley de acceso de las mujeres a una vida libre de violencia en 29 estados de México, pero no es un problema exclusivo de las mujeres, los hombres también pueden ser víctimas.
Los estereotipos de masculinidad afectan a los hombres para reconocer y sobre todo denunciar situaciones de violencia, la sociedad condiciona históricamente a los hombres para percibirse como fuertes, autosuficientes y emocionalmente impasibles, lo que dificulta que los hombres reconozcan los daños psicológicos y emocionales derivados de la violencia.
En un país que desde hace años pide a gritos igualdad de género, el reto es incluirnos todas y todos, no estar unos por encima de otros, sino iguales, las mujeres son mayoría al ser violentadas, pero es necesario voltear a ver a los hombres que llevan una batalla en silencio.