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TRENTON, Nueva Jersey, EU, 5 de enero de 2026.- En medio del impacto global que ha generado la detención de Nicolás Maduro, surge la interrogante sobre la identidad y el peso real de la mujer que lo acompañaba en el momento de su captura.
Cilia Flores, a quien el oficialismo bautizó como la Primera Combatiente para distanciarse del concepto tradicional de Primera Dama, ha sido por décadas el cerebro jurídico y la operadora más influyente en las sombras de la política venezolana.
Su historia no comenzó en los palacios, sino en las celdas de la prisión de Yare en 1992, donde como abogada de Hugo Chávez conoció a un joven Maduro que custodiaba al líder revolucionario, iniciando así una unión que amalgama el afecto con una férrea estructura de poder institucional.
La figura de Flores, quien también se desempeñó como procuradora general de la República, se vio envuelta en escándalos internacionales de gran magnitud, especialmente tras la detención y condena de dos de sus sobrinos en Estados Unidos por el tráfico de 800 kilogramos de cocaína.
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