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Sin duda, es buena noticia que la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) canceló definitivamente el proyecto turístico “Perfect Day México”, impulsado por la naviera Royal Caribbean en Mahahual, Quintana Roo.
La presión social, de activistas, defensores del medio ambiente y 4.5 millones de firmas en la plataforma Change.org lograron parar el proyecto que pretendía transformar ese tranquilo puerto de apenas tres mil habitantes en un centro de entretenimiento masivo con capacidad para recibir a 21 mil cruceristas diarios. La obra contemplaba una inversión superior a los 800 millones de dólares para construir toboganes gigantes, albercas y el río lento artificial más largo del mundo sobre un predio de 82 hectáreas. Todo eso a costa de destruir 17 hectáreas de manglar y alterar de forma irreversible los flujos de agua subterránea que conectan directamente con el mar.
La mayoría de los mexicanos desconocíamos ese sitio (salvo sus habitantes y alrededores) hasta ayer, cuando se hizo viral la noticia de que se cancelaba el proyecto turístico. Ese rincón del Caribe mexicano está ubicado en el sur de Quintana Roo y custodia una de las joyas biológicas más importantes del continente: el arrecife mesoamericano.
Mahahual es la puerta de entrada a la Reserva de la Biosfera Banco Chinchorro, el atolón coralino más grande de México. Su importancia radica en albergar cientos de especies de peces, tortugas marinas y corales protegidos; además, sus manglares limpian el agua y capturan carbono de la atmósfera.
Así como Mahahual, en muchas partes de México existen tesoros que son minados por complejos turísticos y desarrollos inmobiliarios, impulsados por intereses privados con apoyo de los gobiernos. Es el caso de Nayarit. Actualmente, habitantes de Punta de Mita y activistas acusan presuntas afectaciones ambientales y falta de transparencia en la construcción de un nuevo desarrollo en Punta de Mita, en Playa Las Cocinas, una de las zonas costeras más emblemáticas de Nayarit. En ese caso también hay una petición en Change.org que señala que Playa Las Cocinas es la única que no ha sido privatizada.
La suspensión de megaproyectos abre la oportunidad histórica de diseñar un modelo turístico de bajo impacto, donde la comunidad local prospere sin perder su patrimonio natural. Disfrutar de nuestras playas es un derecho, pero se debe mantener equilibrio entre el ecosistema y el turismo. La acción ciudadana es clave para cuidar nuestros paraísos.