Presenta NOUmi y La Colmena RH plataformas para medir bienestar y productividad laboral
La libertad de expresión se encuentra bajo asedio, no es nuevo y lo más pernicioso no viene propiamente de la política nacional, sino de acciones delictivas en el ámbito local, con frecuencia tienen como origen la corrupción en el ámbito municipal y estatal. El periodismo desde hace tiempo se ha vuelto una actividad de alto riesgo, más para fotógrafos, periodistas digitales y reporteros en el espacio local, aunque no se pueden ignorar el atentado contra Ciro Gómez Leyva o la amenaza contra Azucena Uresti, ambos líderes en la radio nacional. Las autoridades nacionales han sido reconvenidas desde por organizaciones internacionales y el parlamento europeo por su postura agresiva a los periodistas, especialmente por la violencia y la inseguridad que prevalece. A los del régimen no les importa.
Todo gobierno resiente la crítica o el escrutinio de los medios de comunicación. Como ninguno, el de López Obrador, quien se autodeclaró el presidente más criticado por los medios de comunicación, según él, porque eliminó los recursos sobre y debajo de la mesa que daban a medios y a periodistas. Es discutible que el tabasqueño haya sido el presidente más atacado; en realidad, los medios con mayor presencia han sido generosos con el obradorismo, particularmente en la cobertura informativa al reproducir su prédica mañanera. Casi todos los espacios de deliberación o análisis grupal se han “equilibrado”, mientras que buena parte de la prensa ha transitado a la autocensura o de plano, depuran sus secciones editoriales a manera de obedecer o complacer al gobierno.
La nota completa en Quadratín Yucatán