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GUANAJUATO, Gto., 26 de octubre de 2025.- El Festival Internacional Cervantino 2025 concluyó con una noche vibrante, diversa y profundamente simbólica. El colectivo Africa Express, fundado por Damon Albarn, líder de Blur y Gorillaz, ofreció un concierto de más de tres horas en la Alhóndiga de Granaditas, donde la música se transformó en un puente entre continentes, géneros y causas sociales.
Desde el primer acorde, el público respondió con entusiasmo. La explanada se convirtió en una pista de baile colectiva donde miles de personas corearon, brincaron y ondearon prendas, gorras y una bandera de México colocada en el escenario.
En un gesto de cercanía, Damon Albarn firmó autógrafos sobre ropa y accesorios que los asistentes le extendieron desde las primeras filas. La energía se mantuvo al máximo durante todo el concierto: la música fluyó sin pausas, uniendo colaboraciones espontáneas, fusiones inesperadas y una entrega total por parte de los más de veinte artistas en escena.
El cartel fue tan ecléctico como poderoso. Desde África participaron Baba Sissoko, Moonchild Sanelly, Júpiter & Okwess, Otim Alpha, Abou Diarra, Poté, Imanhan, Tom Exllll, Manifest y Ophelia Hie.
Europa se hizo presente con Seye Adelekan, Bootie Brown, Nick Zinner, Joan As Police Woman y el propio Damon Albarn.
Latinoamérica aportó fuerza y raíz con La Bruja de Texcoco, Meme del Real, Eme Malafe, Alansito Vega y Son Rompe Pera.
Cada presentación se convirtió en una conversación musical entre culturas. No hubo jerarquías ni protagonismos: todos compartieron escenario, instrumentos y aplausos en una experiencia de auténtica igualdad artística.
Uno de los momentos más significativos de la noche fue la participación de La Bruja de Texcoco, quien además de su potente interpretación, alzó la voz en favor de la inclusión y el respeto a las personas trans.
Su presencia reafirmó que el arte puede ser un espacio de libertad, identidad y resistencia. El público respondió con aplausos y ovaciones, abrazando el mensaje con la misma calidez con la que celebró cada nota.
Como cierre de la noche, el cielo de Guanajuato se iluminó con un espectáculo de drones sincronizados que dibujaron figuras luminosas sobre la ciudad.
La precisión de las coreografías aéreas reflejó una apuesta por la innovación tecnológica y el respeto ambiental, reemplazando los tradicionales fuegos artificiales sin perder el asombro colectivo.