Presenta NOUmi y La Colmena RH plataformas para medir bienestar y productividad laboral
La negación es un mal recurso para eludir la adversidad. Alivia la circunstancia inmediata, pero nada resuelve y sí propicia que los problemas crezcan y, eventualmente, arrollen. Esto sucede en la vida de las personas, negocios y también suele estar presente en la política. La actitud del gobierno frente a lo que sucede incuba una bomba que arrollará a todos y pondrá al país en riesgo extremo ante un colapso del régimen de autoridad.
Muchas son las premisas falsas del proyecto obradorista; sin embargo, debe destacarse su capacidad para generar adhesión: primero, para dar cauce al descontento y, ya en el poder, con la narrativa propia de una gesta histórica trascendente. La 4a Transformación a eso alude, y el juego de símbolos e imágenes, junto con una disciplinada propaganda y una política social clientelar que sumó a amplios sectores de la población, dio origen a un nuevo régimen político con una amplia base de apoyo, incluyendo el oportunismo de las élites y el deterioro de la rendición de cuentas y del escrutinio al poder. Los resultados fueron desastrosos, pero el consenso persistió.
Después de casi ocho años y de haber librado las aduanas electorales, la situación está cambiando de manera dramática y acelerada. La narrativa épica pierde credibilidad a pasos crecientes. El deterioro económico volvió insostenible el esquema de transferencia de recursos que sostiene la red clientelar del régimen. Las finanzas públicas no aguantan y, por ello, se recurre a la deuda; su incremento, sin crecimiento económico, compromete el mediano y largo plazos, como lo revela el deterioro de la calificación crediticia. Pero el mayor fracaso es la impunidad que remite a un doble efecto: la corrupción desbordada y el triunfo del crimen sobre el Estado.
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