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Ciudad de México, 15 de octubre de 2026.- Entre montañas que parecen gigantes de piedra, la Zona Arqueológica del Tepozteco, en Tepoztlán, Morelos, invita a los visitantes a descubrir un rincón donde la naturaleza, la historia y las antiguas creencias mesoamericanas conviven en un mismo paisaje.
El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) destacó la riqueza cultural de este sitio, que se encuentra en lo alto de los cerros de Tepoztlán y ofrece una vista panorámica de su entorno montañoso.
Además de su belleza natural, este espacio conserva un profundo significado simbólico que se remonta al México antiguo, cuando sus habitantes relacionaban las montañas con sus creencias religiosas y tradiciones.
El nombre Tepoztlán tiene diversas interpretaciones que reflejan la relación de sus antiguos habitantes con el territorio.
Entre sus posibles significados destacan lugar del cobre, lugar de hachas y lugar de piedras quebradas.
Sin embargo, otra interpretación relaciona su origen con los vocablos tepuztli, que significa espalda, y tlan, asociado con tierra de.
De esta manera, el nombre podría traducirse como tierra de las espaldas, en referencia a las formas de los cerros, que recuerdan enormes dorsos de roca.
En este paisaje sagrado, los antiguos habitantes rendían culto a Tepoztécatl, deidad relacionada con el pulque, la fertilidad y la regeneración de la naturaleza.
Asimismo, las creencias mesoamericanas vinculaban a esta divinidad con la fuerza creadora del viento y los ciclos naturales.
Por ello, visitar la Zona Arqueológica del Tepozteco representa una oportunidad para conocer parte de la historia religiosa de Mesoamérica mientras se disfruta de las montañas de Morelos.
De acuerdo con la información oficial del INAH, el sitio abre de miércoles a domingo, de 9:00 a 16:00 horas, con último acceso a las 15:00 horas. La entrada cuesta 105 pesos para visitantes nacionales y 210 pesos para extranjeros.
El recorrido requiere subir por una vereda rústica de aproximadamente dos kilómetros, por lo que conviene llevar calzado adecuado y considerar el esfuerzo físico antes de emprender el ascenso.
Finalmente, el INAH recomienda respetar las disposiciones de conservación del sitio. Los visitantes no pueden ingresar con mascotas ni alimentos.




