El Listón Amarillo
Pese a quienes no comulgamos con la idea de que el futbol “es el deporte más bonito del mundo”, quedó claro que es el que mueve más masas y es capaz de trastornar mentalidades que no van más allá de la circunferencia de un balón.
El futbol, no lo digo yo, lo dicen expertos, es todo un fenómeno sociocultural, con cientos de aristas que desde tiempo atrás se ha convertido en objeto de estudio en muchos lugares del mundo.
Las demostraciones de su enorme poder de convocatoria, quedaron de manifiesto en las reuniones en torno al Ángel de la Independencia, en México, y alrededor del popular Obelisco de la capital argentina, sólo por mencionar dos que fueron superlativas.
Igual, trastornó varias capitales europeas, con los remeros vikingos de Noruega y países americanos, que se unieron al sueño de conquistar la codiciada Copa que viaja en estuche Louis Vuitton y es prácticamente intocable para profanos.
El organismo que se hace cargo de llenar de responsabilidades y compromisos a los países que buscan ser sede del ahora magno torneo, mostró los colmillos a partir de este certamen donde ya nadie puso coto a su ambición desmedida.
Si algún ingenuo llegó a ver como prohibitivos los precios que se cobraron en cada uno de los 104 partidos incluidos en el paquete futbolero, lamento comunicarles que se vendieron todos los boletos en las tres sedes, que fueron Canadá, México y Estados Unidos.
Casi el cien por ciento de los juegos programados en esos tres países, se desarrollaron con aforo completo y movieron las economías locales cercanas a los escenarios de competencia. En un primer plano, resultó todo un éxito.
Por ejemplo, un dato que destaca, es que de los 5 millones de turistas que se esperaban en la Ciudad de México, acudieron 1.6 millones con hospedaje en hoteles, 1.35 millones en plataformas de renta temporal y más de un millón que se alojaron con familiares y amigos, de acuerdo con la Secretaría de Turismo.
Se alcanzó una derrama económica estimada en 22 mil millones de pesos, mientras que a Monterrey llegaron 1 millón 336 mil visitantes y a Guadalajara, más de 2 millones de visitantes, con derrama superior a los 11 millones de pesos, en esta última.
En la Perla Tapatía, la presencia de una gran cantidad de turistas coreanos, hermanó a México y Corea del Norte, de una manera que no se esperaba, tanto como la presencia de Irán en Tijuana, sacó mucho de lo mejor de nuestra hospitalidad hacia un país que sufrió auténticamente las de Caín, por ser algo así como que “el apestadito de la fiesta”.
Historias maravillosas se tejieron también alrededor de la justa que juntó en una fotografía a un debutante Lio Messi con un bebé de meses, de quien se dijo era el mismísimo Lamine Yamal.
Se dieron a conocer historias de generosidad de gente como Erling Haaland o Cristiano Ronaldo, quienes dedican una buena parte de su fortuna para apoyar a gente desvalida e incluso naciones necesitadas.
El futbol más allá de la cancha, es un vehículo que como todo invento humano genial, bien utilizado, puede alcanzar niveles insospechados de cohesión y beneficios sociales.
Y aunque no sea “el deporte más bonito del mundo”, hay que reconocer que tiene lo suyo. Y, por cierto, por el bien y la credibilidad del futbol en el mundo entero, qué bueno que España se coronó 1-0 sobre la multicitada como protegida de los árbitros, Argentina.
Para el 2030 serán seis los países sede en tres continentes: Argentina, Uruguay (que celebra el centenario) y Paraguay, en América; España y Portugal, en Europa, y Marruecos, en África. La logística ya comenzó para los 48 equipos participantes en el que se vislumbra como el Mundial más caro de la historia y tal vez el último que utilice un formato presencial. Al tiempo.