Control de daños
El año 2025 quedará inscrito en la historia política contemporánea de México como el momento en que la transformación iniciada en 2018 dejó de ser una promesa en curso para convertirse en un proyecto de Estado con bases sólidas, continuidad programática y horizonte de largo plazo. Bajo el liderazgo de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, el país atravesó un periodo de definición política en el que se disiparon dudas, se reafirmaron principios y se consolidó un nuevo estilo de gobernar sustentado en la racionalidad técnica, la sensibilidad social y la legitimidad democrática.Desde el inicio de su mandato, la presidenta Sheinbaum asumió un doble desafío: dar continuidad a un proyecto político profundamente respaldado por la ciudadanía y, al mismo tiempo, imprimirle un sello propio basado en su formación científica, su experiencia administrativa y una visión estratégica del desarrollo nacional. El balance de 2025 muestra que este desafío fue superado con solvencia.
En el terreno político, 2025 fue un año de estabilidad institucional y madurez democrática. La presidenta condujo la relación entre los poderes del Estado con firmeza republicana, reivindicando que la división de poderes no implica confrontación, sino equilibrio funcional y cooperación constitucional.
Uno de los rasgos más destacados del año fue la consolidación del Estado social. Las políticas orientadas a garantizar derechos —en particular en salud, educación, bienestar y energía— avanzaron hacia esquemas más integrados y universales.
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