¡La Voz de la Igualdad!
Hay delitos que lastiman el patrimonio y hay delitos que, además, lastiman la tranquilidad, la historia y la dignidad de las familias: el despojo de viviendas pertenece a esta segunda categoría, y cuando se trata de personas de la tercera edad, debemos expresar nuestro mayor repudio.
No se trata solamente de la pérdida de un inmueble; significa, para muchas personas, ver cómo el esfuerzo de toda una vida puede ser arrebatado mediante la violencia, el engaño, documentos falsificados, suplantación de identidad o la acción coordinada de notarios sin escrúpulos y de grupos que han convertido la propiedad ajena en un negocio criminal.
La dimensión del problema obliga a encender las alertas, particularmente en la Ciudad de México y el Estado de México. En territorio mexiquense, la Fiscalía General de Justicia tiene identificadas al menos diez organizaciones que, bajo la apariencia de sindicatos u organizaciones sociales, se dedican al despojo de inmuebles de adultos mayores. Tan sólo durante 2025 se abrieron 5 mil 594 expedientes por este delito; de ellos, las autoridades han logrado recuperar 2 mil 307 casas y predios y restituir mil 452 a sus legítimos propietarios.
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