
El Plan México de la Cuarta Transformación/Moisés Bailón Jiménez
La elección de un juez en Wisconsin, EU, este pasado martes ilustra los límites del dinero en las elecciones. El hombre más rico del mundo y virtual copresidente del país más poderoso del mundo, Elon Musk, se fijó el propósito de ganar una elección menor, pero con relevancia en el mapa político local. El partido que ganara esa elección de un juez local definiría el equilibrio en el poder judicial estatal, con implicaciones importantes para la agenda judicial y en un tema crucial electoralmente: impedir el llamado gerrymandering, que se refiere a la práctica de redefinir los distritos electorales para ganar ventaja, dispersando territorialmente a los electores opositores.
Musk hizo de todo. Invirtió cuanto dinero pudo en la campaña; se hizo presente, a través de su red social tuvo un protagonismo inédito para un financiador; recurrió a la compra de voluntades con rifas y estímulos al registro de electores y al voto en las zonas afines a su candidato. En pocas palabras, la elección se volvió un referéndum hacia Musk/Trump, con una inversión sin precedente. El gasto electoral para esa elección fue 30 % mayor al de la elección general en el Reino Unido. El intento de comprar a los electores fue obsceno.
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