Una presidenta científica, una ciencia para México
Entre 2018 y 2023 se registraron más de 900 homicidios de políticos y funcionarios públicos en México.
El último caso lo vivimos la semana pasada con el homicidio del presidente municipal de Uruapan ¿El motivo? Intentar construir una ciudad en paz, exigir, decir la verdad. Pero no solo es un ataque contra políticos, lo más lamentable es que también existe estadística de periodistas y de activistas a quienes les han arrebatado la vida por decir la verdad o defender causas sociales, mujeres buscadoras que se acercaron demasiado a la justicia y también las silenciaron.
¿Deberíamos enojarnos e indignarnos? Por supuesto.
¿Deberíamos exigir mano dura y cero tolerancia contra los grupos criminales? (Sean quienes sean) Indiscutiblemente
¿ Estamos en un punto en dónde se normaliza lo impensable? Sin lugar a dudas.
Por qué créanme, no es normal tener que estar enterrando a las personas que sirven a los ciudadanos, que buscan a sus hijos desaparecidos, que defienden derechos de los pueblos indígenas o de las fuerzas laborales, no es normal salir a la calle con miedo.
México no está bien, estamos viviendo épocas obscuras en dónde nos quieren normalizar a los ciudadanos que bajar la cabeza y cerrar los ojos ante la injusticia es lo que nos puede mantener a salvo, pero ya vimos que hay gente que prefiere morir antes seguir entregando al País y por esas personas es que los ciudadanos debemos agarrar valor e inconformarnos, abrir los ojos ante la injusticia y exigir mano dura contra contra los generadores del miedo y la violencia.
En Brasil acaba de ocurrir un enfrentamiento entre las fuerzas especiales BAPO y los habitantes de una de las favelas más peligrosas de rio de Janeiro, en dónde la policía común no podía entrar ni la gente común por qué de lo contrario no salían con vida de ahí. Más de 100 muertos, efectivamente las familias de los implicados los lloraron, Pero ¿Saben que? Los brasileños rindieron homenaje a las fuerzas policiales BAPO, les aplaudían al verlos pasar por la calle, los vieron como héroes. La gente está cansada del terrorismo que causan los delincuentes, entienden que esos 96 que murieron probablemente debían vidas de inocentes que habían arrebatado antes, esos personajes causaban terrorismo en las calles, no eran inocentes, incluso entrevistan a un señor cuyo hijo fue de los asesinados por la BAPO y el mismo dice que sabía que iba a terminar así, que no estaba en buenos pasos.
En lo personal me considero pacifista, anti violencia, pro paz, sin embargo duele demasiado aceptar que México esta en un punto en dónde son ellos o nosotros.




