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Irapuato, Gto., 18 de agosto de 2026.- Han pasado 53 años desde que la gran inundación de Irapuato de 1973 cambió la historia de la ciudad. Este lunes, fotografías inéditas, flores blancas y el sonido de sirenas acompañaron una jornada para recordar a las víctimas y mantener viva la memoria de aquella tragedia.

El Centro Histórico reunió a autoridades, estudiantes y ciudadanos como parte del programa Irapuato Vive, que busca recuperar la memoria colectiva y, al mismo tiempo, generar conciencia sobre la prevención ante posibles riesgos.
Como parte de las actividades, inauguraron la exposición fotográfica “Hay fechas que no se recuerdan; se llevan marcadas”, integrada por imágenes que muestran diferentes momentos relacionados con la inundación.
En la muestra participaron el Instituto de Cultura y Turismo de Irapuato (Icultur), la Junta de Agua Potable, Drenaje, Alcantarillado y Saneamiento de Irapuato (Japami), Protección Civil, estudiantes de la Preparatoria Militarizada y ciudadanos.
El historiador, investigador y guía turístico Jesús Arévalo Rosales ofreció una semblanza sobre el contexto que vivía Irapuato durante aquella época y explicó la relevancia histórica de las fotografías.
Posteriormente, los asistentes colocaron flores blancas al pie de la columna conmemorativa en memoria de quienes perdieron la vida durante la inundación de 1973. La presidenta municipal, Lorena Alfaro García, depositó la primera ofrenda mientras sonaban las sirenas de ambulancias.
La alcaldesa recordó que aquella tragedia también dejó historias de solidaridad entre los habitantes que ayudaron a quienes perdieron familiares, viviendas o pertenencias.
Hoy estamos aquí para rendir un homenaje a las personas que perdieron la vida, a quienes tuvieron que comenzar de nuevo y a aquellos que, en medio de la adversidad, decidieron brindar su ayuda”, expresó.
Además, sostuvo que una de las enseñanzas de aquella experiencia radica en la capacidad de los irapuatenses para organizarse y apoyarse frente a situaciones adversas.
Gloria Cano de la Fuente, directora del Instituto de Cultura y Turismo de Irapuato, recordó que el programa Irapuato Vive comenzó hace cuatro años para generar un espacio de reflexión en torno a un acontecimiento que permanece en la memoria de la ciudad.
La funcionaria señaló que la inundación dejó pérdidas y dolor, pero también mostró la fortaleza de la comunidad. Por ello, las actividades conmemorativas buscan vincular el conocimiento del pasado con una mayor preparación frente a futuros riesgos.
Durante la jornada también entregaron ejemplares de “El barquito de Emiliano”, cuento escrito por Pedro Ortega Pérez que aborda desde la literatura las experiencias relacionadas con aquel acontecimiento.
Finalmente, autoridades y ciudadanos recorrieron el Andador Juárez para observar la exposición fotográfica de la inundación de Irapuato, que incluye imágenes inéditas conservadas por el archivo fotográfico del Ejército Mexicano.
La muestra permite acercarse visualmente a uno de los episodios que marcaron a las familias irapuatenses y conservar el testimonio para las nuevas generaciones.
A más de medio siglo de la tragedia, las actividades también colocaron sobre la mesa la importancia de fortalecer la cultura de prevención y conocer los riesgos que pueden enfrentar las ciudades.
De esta manera, el recuerdo de la inundación no se limita a observar el pasado. La conmemoración busca transformar la memoria histórica en una herramienta para promover la prevención, la solidaridad y la resiliencia entre las nuevas generaciones de irapuatenses.



