Silao mejora agua y electrificación
Cada época deja su impronta, su huella. En perspectiva, la actual será la de una deriva antiliberal, y antidemocrática. Ocurre en el mundo, no sólo en México, aunque aquí los efectos destructores han sido profundos y llevará tiempo revertirlos, en particular porque el liberalismo nunca cobró fuerza, como tampoco la cultura ciudadana avenida a la democracia. No hubo aprecio por lo mejor de las últimas décadas, que no fue poco. Tampoco se supo defender.
El retroceso liberal en el mundo adquiere mayor expresión en el gobierno norteamericano. La corrupción, el racismo, un militarismo decadente y una soberbia lo desbordan, llevándolo primero al aislamiento y, después, a su propia debacle. Asumir que el mundo les debe es error originario de la derecha norteamericana, como también que la inclusión de migrantes, particularmente los de origen hispano, los desvirtúa y debilita. La competitividad de la economía norteamericana no se explica sin la presencia de migrantes; así fue en el pasado y así continúa hoy día. La migración enriquece culturalmente y son portadores de valores relevantes ante el individualismo posesivo actual.
A quien detenta el poder le es difícil apreciarse en perspectiva. Se asume el punto de partida y referencia de todo. El de corte populista es acentuadamente destructivo, en particular, cuando la ignorancia se acompaña de soberbia y rencor; en esta línea es común ver con desdén si no desprecio, cualquier precedente en el ejercicio de la autoridad. Antes de Trump EU no iba bien, pero al menos había un certero diagnóstico de sus dificultades y un esfuerzo por mitigarlos; con su regreso a la presidencia sucede igual que con López Obrador, ganan el gobierno a partir del descontento y ya en el poder profundizan los problemas y crean nuevos; la diferencia, Trump encara resistencias que anticipan el cierre de su ciclo; López Obrador ganó sus partidas. La razón fundamental, una sociedad -su base, grupos intermedios y élites- abonada en una visión ajena al liberalismo, además de la ausencia de una cultura ciudadana propia de la democracia. En perspectiva, la resistencia fue ocasional, errática e ineficaz.
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