La inocencia en materia penal
Claro que dolió. Y dolió mucho. Dolió porque México tuvo contra las cuerdas a una de las grandes potencias históricas del futbol mundial. Dolió porque jugó de tú a tú, porque durante largos lapsos fue mejor que Inglaterra, porque era nuestro Mundial, nuestro estadio y nuestra gente.
Pero, visto con serenidad, México terminó ganando mucho más de lo que perdió.
A veces las derrotas, como la del domingo en el Estadio Azteca, revelan con mayor claridad el tamaño de una nación que algunas victorias. Y mientras millones de mexicanos en todo el país asimilaban el descalabro mientras reivindicaban su orgullo por el papel de sus seleccionados comenzaron a desfilar los verdugos de siempre.
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