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Las ciudades a base de sus construcciones y desarrollo urbanístico van forjando su propia identidad y ha sido así como a lo largo de los años nuestra ciudad de León, la tiene.
Recuerdo desde niño aquellas casas que sobresalían en el entorno urbano, como aquella ubicada en la Calzada de los Héroes y su confluencia con el Malecón del Río, antes de cruzar el puente para tomar la carretera a Silao. En la ahora Prolongación Calzada, la bellísima casa identificada como la Residencia de la Familia Pons, donde se ubican ahora las oficinas de esta editorial. También años después la que se ubicaba frente al Parque Hidalgo y del local de Autos Chacho. La famosa casa de González Calderón en la Avenida Venustiano Carranza, por parecer una réplica de la mansión de Tara, de la película “Lo que el viento se llevó” y más recientemente, la casa ubicada en la Avenida León esquina con calle Guanajuato en la glorieta del Templo de la Virgen de San Juan, en Jardines del Moral.
Pero las hubo en las colonias Arbide, Andrade y León Moderno. Y ahora en otros fraccionamientos más recientes.
En los últimos cincuenta años, precisamente ya con la constitución del Colegio de Arquitectos de León, cuyo primer Presidente fue el Arquitecto Agliberto Llamas Jiménez, sobresalió el trabajo de este grupo de profesionistas dando una cara nueva a esta urbe en constante crecimiento, antes solo referida al Arquitecto Luis Long y sus obras que se conservan desde el Siglo XIX.
Con la apertura del bulevar Adolfo López Mateos en los años 60, propiamente Agliberto Llamas tuvo a su cargo el diseño y construcción del edificio de las Cámaras Empresariales en la esquina con la Avenida Miguel Alemán.
Pero sin que su servidor sea experto o erudito en este menester, si he sido observador de la transformación urbana y gracias a la amistad con varios profesionales de este arte y diseño de espacios para la habitabilidad humana con funcionalidad, estética y cierta significación cultural, con quienes he conversado, me entero de la gran evolución de este ejercicio en nuestro hábitat.
En una charla amena con el Arquitecto Raúl Villegas, cuyas obras son conocidas en la localidad, me comentó como buen polemista y provocador que es “que antes de los arquitectos en León, solo había ingenieros civiles y maestros albañiles”. Su despacho es autor muy reciente del “Corporativo Castores” en el Libramiento Morelos y de muchas casas en diferentes fraccionamientos para hombres de gran poder económico; pero admite que hay varios muy destacados de su generación que inclusive, como él, han recibido el reconocimiento del año por sus colegiados.
Arquitectos los hay especializados para naves industriales y factorías, para plazas comerciales; fachadas de comercios; agencias de vehículos; bares y restaurantes; para hotelería, edificios de oficinas y habitacionales; en diseño de nuevos fraccionamientos y sus espectaculares entradas con controles inteligentes de ingreso y seguridad; otros, expertos en desarrollo y funcionalidad urbana desde el IMPLAN, y las áreas municipales de Obras Públicas y Desarrollo Urbano; los hay para diseño de escuelas y universidades; de espacios culturales y centros de espectáculos; en centros deportivos y hospitalarios; así como en instalaciones hidráulicas, eficientes y estéticas; en iglesias y recintos de convivencia social o salas para eventos masivos.
Entre los reconocidos podemos citar a algunos y seguramente otros escaparán a esta falible memoria y conocimiento, pero sirva esta entrega como motivación para los propios arquitectos que gusten de escribir, describan sus obras más relevantes y mencionen a los compañeros sobresalientes.
No pueden faltar Don Luis Ibarrolla (artífice de mi primera casa en Lomas del Campestre), Fito Torres Martínez, Enrique Aranda Flores, Antonio Gracián Pérez, Alejandro Pohls, Alfredo Pliego, Ernesto Lozano Loza, Oscar y Rudel González del Castillo, Marcos Becerra, Hugo Hernández Hernández, Antonio Romo, Sergio Medina, Jaime Gallardo Saavedra, José de Jesús Cruz Olivares, Mario Ontiveros Orozco, Gerardo Gómez, Ernesto Padilla y muchos otros
Y aunque estén en Guadalajara, incluyo a Guillermo Morán y Ramón Romo, pues en su trayectoria, con más de cincuenta obras emblemáticas, dejaron aquí un trozo de su brillante carrera al diseñar y construir mi hogar actual.
Saludos a los actuales directivos del Colegio de Arquitectos de León y a todo el gremio.
PAULINO LOREA. 18/OCT/2026