Las Batallas
A poco más de un mes para el silbatazo inicial del Mundial de Futbol de este año, el próximo 11 de junio, en el Coloso de Santa Úrsula, el aficionado de cada quince días se pregunta si podrá presenciar la gran fiesta a la que pudo acudir sin problemas hace 40 años en la misma sede mundialista, que recibe al torneo por tercera ocasión.
Y claro que podrá hacerlo, si tiene en su cuenta bancaria por lo menos unos 200 mil pesos, que le garanticen el acceso al escenario mundialista donde México y Sudáfrica, viejos conocidos, arrancarán la justa en la que 48 selecciones buscarán el privilegio de alcanzar la final del torneo.
Y eso de hablar de 48, no deja de ser una mera cortesía, porque abundan las oncenas comparsa, cuyo único papel es engrosar las arcas de la Federación Internacional de Futbol Asociación, dueña de todo el pastel y de la fiesta completa, que desde cualquier punto de vista es sólo para privilegiados.
En 1986, con un desembolso no mayor a los 120 pesos se lograba un buen espacio en gradas, para aquellos privilegiados que gozamos de los goles de Manuel Negrete ante Bélgica y de Diego Maradona, con la Mano de Dios.
Hágame usted el favor que entre los escasos 26 partidos, de 104, que se transmitirán por televisión abierta, figura un Panamá vs Inglaterra, en el que muy difícilmente podríamos hacer favorita a la oncena canalera, a menos que un verdadero milagro los haga pasar por encima de los inventores del balompié.
En cuanto a México, eterno buscador del quinto partido, podríamos decir que su grupo, el “A”, no podría resultar más “papita”, con Sudáfrica, Corea y la ahora llamada Chequia, equipos a los que debe superar sí o sí. FIFA quiere que avance en busca del partido cinco, lo cual para nuestra embelesada afición será más que suficiente para considerar un gran papel de los nuestros.
Lo tristemente cierto es que ese logro está todavía en veremos, porque quien me diga en este momento que tenemos una selección confiable, espero que tenga el valor de firmarlo. No creo que haya un valiente capaz, a menos que sea muy cuate del Vasco Aguirre, porque de otra forma está en chino.
Aguirre recibió miles de criticas por mencionar entre sus posible al vetusto arquero Guillermo Ochoa, protagonista de una buena cantidad de comerciales de todo tipo de artículos de consumo, que vaticinan su presencia en el próximo torneo mundialista.
Existe una razón de peso. Si Ochoa es convocado al Mundial, juegue o no juegue, alcanzaría la calidad de “Seis Copas”, que lo ubicaría en los libros de FIFA, como el único mexicano con ese número de Copas, lo cual será un logro difícil de superar en años subsiguientes. No habría ninguna otra razón para cargar con el experimentado y viejo arquero.
De ese triste tamaño es nuestro llamado cuadro nacional, en el que, además militan varios ”naturalizados”. Con todo el respeto que ellos se merecen por su exitoso protagonismo, es vergonzoso que en un país con más de 130 millones de habitantes, no existan 26 futbolistas capaces de dar la cara.
Ya lo sabemos, nuestras estructuras no son las adecuadas y, mientras dependamos de promotores y comerciantes mercenarios del talento balompédico, jamás podremos superar el bache en el que está sumido nuestro futbol.
No esperemos entonces, ni siquiera el quinto partido, seamos conscientes de que ese podría ser el máximo logro histórico de nuestra selección en un Mundial hecho a modo, para que la gallina ponga cada vez más huevos de oro, a costa de la permisividad de selecciones que se conformarán con haber sido mundialistas.
Ya son tres países con 48 selecciones, ¿Qué nos espera? ¿Cien comparsas en tres continentes? Viva FIFA dueña del mundo actual!!!