Columna Descomplicado/Jorge Robledo
La captura de cabecillas de grupos delictivos habla bien de los resultados en la persecución de delitos, pero no es garantía de la extinción de las células criminales.
Las bandas delictivas se reproducen, con capacidad para sustituir a los capos aprehendidos durante los operativos.
En la ciudad capital, la experiencia más reciente es el grupo delictivo de El Grillo, quien estando en prisión y luego después de muerto, surgieron nuevos líderes que lo sustituyeron, empezando por quien fuera su pareja sentimental, y otros más.
Lo mismo ocurre en el municipio de Esperanza donde pese a las detenciones del alcalde y el líder del grupo delictivo Los Zuñiga, siguen operando los delincuentes.
Halcones de esa banda montaron una provocación a un convoy policiaco militar que realizaba labores de vigilancia en ese lugar.
La nota completa en Quadratín Puebla




