Agave y Tequila/Alejandro Verduzco
Los organismos multilaterales son indispensables para el equilibrio del poder en el mundo. Si bien han sido cuestionados últimamente por su falta de liderazgo para mediar conflictos, evitarlos o resolverlos, la realidad es que en un mundo globalizado necesitamos que existan y se fortalezcan estás instituciones. Este año es el ultimo en Naciones Unidas del actual Secretario General, el portugués Antonio Guterres. Será un año de elección de nuevo o nueva dirigente y como les había platicado en otra ocasión, se va a privilegiar que el perfil sea femenino (por temas de género) y que venga de una región que nunca haya ocupado ese cargo. El año pasado sonaban ya varios nombres, está semana México y Brasil anunciaron que se bajan de la contienda con sus candidatos nacionales (en el caso de México Alicia Bárcenas que fue secretaria general de la Comisión Económica para América Latina) para unirse a la candidatura de la Chilena, la expresidenta de Chile y ex dirigente de ONU Mujeres, Michelle Bachelet. Este apoyo es muy importante para la Chilena pues son dos de los países más relevantes de la región en términos económicos y de población. Hasta el momento yo no veo algún o alguna otra candidata con el perfil de Michelle Bachelet, suena la ex primer ministra de Nueva Zelanda Jacinda Ardem que sin duda tiene buen perfil y sobresalió en su periodo como Ministra por su manejo de la pandemia COVID, sin embargo al lado de Michelle Bachelet su experiencia resulta muy escasa aún. El único problema que veo hasta ahorita con Michelle Bachelet es que necesita el apoyo de países de derecha, de lo contrario parecería que la ideología de izquierda es quien la está impulsando y eso le puede jugar en contra en una coyuntura en dónde existe un bloque de países de extrema derecha con mucho poder dentro de Naciones Unidas.
El tema es que quien tome el mando de Naciones Unidas deberá revivir al organismo, volverlo más autónomo económicamente, más eficiente, más estratégico, capaz de prever las crisis antes de que estallen, capaz de darse a respetar y no dejarse manipular por temas de interés de subsistencia económica, rapidez en las negociaciones y verdadera incidencia global en el equilibrio que necesitamos actualmente en diversos temas como medio ambiente, paz, economía, etc.
La respuesta a si esto es posible es que sí, ya lo han hecho antes y se puede volver a hacer. Pero se necesitan renovar las estrategias de incidencia, incentivos y represalias.
Es peligroso que el poder del equilibrio global recaiga solo en unos cuantos países y que dependa del humor diario del liderazgo en turno. Necesitamos la contención de los organismos internacionales y lograr el respeto a los mismos para garantizar no solo la paz, sino un ente capaz de mediar, detener a los más fuertes y proteger a los más débiles.