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LEÓN, Gto., 1 de enero del 2026.-La atención a niñas y adolescentes víctimas de trata de personas requiere algo más que contención inmediata. Bajo esa premisa, la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) presentó en la Ciudad de México un nuevo instrumento orientado a fortalecer los procesos de recuperación integral de menores sobrevivientes.
Se trata de una guía psicopedagógica que forma parte de un programa piloto de fortalecimiento cognitivo, diseñado para atender los efectos del trauma prolongado desde una perspectiva especializada, inclusiva y centrada en las necesidades individuales de cada víctima.
La presentación se realizó durante un encuentro convocado por la UNODC en México, el Fondo Fiduciario Voluntario de las Naciones Unidas para las Víctimas de Trata (UNVTF) y la organización El Pozo de Vida, con el respaldo de financiamiento internacional destinado a mejorar los modelos de atención existentes.
El documento parte de un enfoque neurocognitivo que reconoce la capacidad del cerebro para adaptarse y sanar. De acuerdo con el planteamiento, actividades como el juego, la expresión artística y la convivencia guiada permiten estimular procesos de neuroplasticidad que contribuyen a revertir afectaciones cognitivas derivadas de la violencia.
Además, la guía resalta la importancia de integrar herramientas de evaluación cuantitativa y cualitativa, así como de garantizar el autocuidado del personal especializado, al considerar que su bienestar incide directamente en la calidad y continuidad del acompañamiento brindado.
Durante el evento, representantes de la UNODC señalaron que este modelo no solo complementa los esfuerzos actuales, sino que abre la posibilidad de replicar y escalar la estrategia para beneficiar a un mayor número de víctimas en distintas regiones del país.
Desde organizaciones de la sociedad civil se advirtió que, aunque existen avances en la atención inmediata, la reintegración social continúa siendo uno de los principales desafíos para las víctimas de trata, particularmente en América Latina.
Integrantes de El Pozo de Vida compartieron la experiencia del programa aplicado en su Casa Refugio, donde se trabaja con una visión integral que vincula lo emocional, lo cognitivo y lo comunitario como parte del proceso de recuperación.
Al concluir, las instituciones participantes coincidieron en que colocar a las víctimas en el centro de las políticas y programas no es solo una buena práctica técnica, sino una condición indispensable para garantizar procesos de sanación dignos y sostenibles.