Retira Promotora de Playas toneladas de basura arrastrada por Simón
Mi afición por la música y, particularmente, mi admiración por algunos intérpretes como Piero, me llevaron a interesarme por su historia personal y a investigar aspectos poco conocidos de su vida. Quise saber más sobre aquel muchacho que estudió para sacerdote antes de convertirse en cantante, que conoció la pérdida de su primer hijo, padeció la persecución política y vivió exiliado en España, antes de establecer una estrecha relación con Colombia. De esa curiosidad nació esta semblanza, con la que intento acercarme al hombre que estuvo detrás de canciones como “Mi viejo”, “Si vos te vas” y “Tengo la piel cansada de la tarde”
Alberto Carbot
Antes de convertirse en uno de los cantautores más populares de América Latina, Piero quiso ser sacerdote. El intérprete de Mi viejo, Si vos te vas y Tengo la piel cansada de la tarde, fallecido el pasado 7 de octubre en Buenos Aires, a los 81 años, pasó parte de su adolescencia en un seminario católico. Allí continuó su formación musical y perfeccionó su manejo de la guitarra, aunque con el tiempo comprendió que no deseaba continuar la carrera eclesiástica. Abandonó los estudios religiosos en 1963, cuando tenía 18 años, sin llegar a ordenarse.
Piero Antonio Franco De Benedictis había nacido el 19 de abril de 1945 en Galípoli, una localidad del sur de Italia, y llegó a Argentina con su familia cuando apenas tenía tres años. Su padre, Pascuale Anunciato De Benedictis, a quien familiarmente llamaban Pascualino y después Lino, había viajado a Argentina en 1947, al concluir la Segunda Guerra Mundial.
Un año después llegaron su esposa, Ornella, y sus dos hijos, Piero y Gabriela, quienes cruzaron el Atlántico para reunirse con él. La familia se estableció inicialmente en Banfield, cerca de Buenos Aires, y posteriormente se trasladó a Allen, en la provincia patagónica de Río Negro. Allí transcurrió parte de la infancia del futuro cantante, antes de que decidiera ingresar al seminario. Su padre aceptó aquella decisión sin oponerse, del mismo modo que años después respaldaría su determinación de abandonar la formación religiosa para dedicarse profesionalmente a la música.
La madre del cantante, Ornella, tenía una voz que su hijo recordaría con admiración muchos años después. Piero contó que ella acostumbraba interpretar canciones españolas y que en cierta ocasión participó en un concurso organizado por Radio Belgrano, donde consiguió llegar a las etapas finales. Sin embargo, el padre de Ornella se opuso a que desarrollara una carrera artística, pues en aquella época todavía existían numerosos prejuicios contra las mujeres que pretendían dedicarse profesionalmente al espectáculo. Piero reconocería que su afición por el canto procedía, en buena medida, de aquella madre que cantaba en casa y que nunca pudo convertirse en artista profesional.
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