
El voto no se compra (en EU)
Fue mi más severa crítica y la mejor de mis correctoras, con apenas el quinto de primaria terminado; le encantaba la lectura y por ella conocí a Salgari y Julio Verne, entre otros.
Se alegró cuando conseguí mi primer trabajo de redactor en las revistas Gente y Pop; la primera de corte familiar y la otra, precursora de la prensa roquera de México.
Cada noche mientras escribía y escuchaba “Vibraciones” en Radio Capital, con la tenebrosa voz de don Manuel Camacho, llegaba para quitarme el radio y poner, a las 7:30 “la hora mágica del beisbol” en la X-730.
Aprovechaba el momento para revisar mis escritos. Me decía que eso no estaba claro, que tratara de explicarlo mejor, o que, de plano, lo cambiara todo.
Compartíamos la ilusión de ver algún día publicado mi nombre en la revista:
-Qué orgullosa me voy a sentir cuando lea: Por Norberto Gasque Martínez -decía.
Para mis adentros pensaba exactamente lo mismo… Pero las cosas no siempre son como quisiéramos…
Un viaje de prácticas a Monterrey con la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM, resultó un tremendo parteaguas.
A mi regreso ya no estaba en casa, la internaron muy grave en un hospital y ya nunca regresó.
Murió el 3 de agosto y la primera vez que pude leer Por Norberto Gasque Martínez, fue a principios de septiembre.
Por eso, cada vez que triunfo, mi primera dedicatoria es para ella. ¡Por mi madre, bohemios!