Agave y Tequila/Alejandro Verduzco
Rubén Rocha Moya volvió al gobierno de Sinaloa como quien regresa de vacaciones: con la frente en alto, y como si tres meses fuera del poder bastaran para borrar las acusaciones que lo persiguen desde Estados Unidos.
Pero algo no cuadra.
Si su retorno fuera producto de una operación acordada con Palacio Nacional y Morena, lo lógico habría sido arroparlo. O cuando menos guardar silencio.
Ocurrió lo contrario.
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