SAPAF revisará calidad del agua
León, Gto., 23 de junio de 2026.- El Archivo Histórico Municipal de León recordó que este 23 de junio se cumplen 100 años de una de las mayores tragedias que ha enfrentado la ciudad: la inundación de 1926, un desastre que transformó para siempre el rostro urbano y social de la capital del calzado.

La madrugada del 23 de junio de 1926 quedó grabada en la memoria colectiva de los leoneses. Mientras la ciudad dormía, intensas lluvias provocaron el desbordamiento del Río de los Gómez, cuyas aguas irrumpieron con fuerza en calles y viviendas del centro. Posteriormente, el arroyo del Muerto salió de su cauce e inundó el barrio del Coecillo, donde derribó numerosas casas construidas principalmente de adobe.
Además, la emergencia se agravó alrededor de las nueve de la mañana, cuando se rompió la presa de la antigua Hacienda de Arriba. La enorme avenida de agua incrementó la destrucción y el sufrimiento de cientos de familias afectadas.
La inundación de León de 1926 se convirtió en uno de los episodios más dolorosos de la historia local, al evidenciar la vulnerabilidad de una ciudad que creció entre ríos, arroyos y cauces naturales.
Gracias a ello, el trabajo del fotógrafo Manuel Obregón adquirió un valor histórico excepcional. Sus imágenes registraron calles anegadas, viviendas destruidas y los esfuerzos de la población para enfrentar la emergencia, convirtiéndose en un testimonio fundamental para comprender la magnitud del desastre.
Asimismo, el Archivo Histórico Municipal ha impulsado durante años la preservación y difusión de esta memoria colectiva. Como parte de estas acciones, produjo y presentó el documental “La Ciudad Sumergida: 100 años de la Inundación de 1926”, que reúne testimonios, fotografías y documentos históricos sobre este acontecimiento.
Por otra parte, en el marco del centenario de la tragedia, la institución prepara una nueva edición conmemorativa que permitirá redescubrir, mediante documentos e imágenes inéditas, uno de los episodios más significativos de la historia de León.
Finalmente, recordar la inundación de 1926 también significa reconocer la resiliencia de los leoneses y mantener viva la memoria de un suceso que marcó el desarrollo de la ciudad y fortaleció su capacidad para enfrentar la adversidad.




