Menopausia: ¿por fin escuchadas o mejor vendidas?/Fabiana Bejínez
Ayer lunes respondí en Proceso quién puede regular la inteligencia artificial y mediante qué instrumento. La respuesta distingue dos planos: la Federación, a través de una ley federal, cuando se trata de la tecnología; las entidades federativas, en gran medida, cuando se trata de sancionar su utilización para lesionar bienes jurídicos como el patrimonio, la intimidad o la libertad.
Pero resolver quién puede regular no basta. También hay que responder cómo debe hacerse. Y eso haré ahora aquí, en Quadratín.
Una ley puede haber sido expedida por la autoridad competente y, sin embargo, ser una mala ley. Cuando la técnica legislativa falla, aparecen definiciones confusas, competencias mezcladas y sanciones desproporcionadas. Regular una tecnología nueva exige recorrer, en orden, tres paradas: decidir qué se quiere regular, definir con precisión qué debe entenderse por inteligencia artificial y determinar las consecuencias jurídicas de su utilización. Cada una depende de la anterior. Una buena ley no nace de responder muchas preguntas al mismo tiempo. Nace de responderlas en el orden correcto.
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