Gabino Palomares y su canto de rebeldía
El anuncio realizado por el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, sobre el inicio formal del proceso de renegociación del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) abre una nueva etapa en la relación económica de América del Norte. Más que un trámite técnico previsto en el propio acuerdo, este proceso representa una oportunidad estratégica para revisar las reglas de la integración regional a la luz de los cambios que vive la economía mundial y de las prioridades de desarrollo de cada país.
El T-MEC —que sustituyó al Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) en 2020— estableció desde su origen un mecanismo de revisión periódica. Esta cláusula no es menor: reconoce que la dinámica económica, tecnológica y geopolítica evoluciona con rapidez y que los acuerdos comerciales deben adaptarse a nuevas realidades. Hoy, seis años después de su entrada en vigor, América del Norte enfrenta transformaciones profundas en materia de relocalización industrial, transición energética, seguridad de cadenas de suministro y competencia global.
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