Una presidenta científica, una ciencia para México
Asombra la superficialidad del debate público respecto a los partidos políticos a la luz de la iniciativa de la reforma “electoral” impulsada por el régimen. La presidenta se envuelve, una vez más, en la bandera de la austeridad y del ahorro presupuestal para atacar la pluralidad y reducir la representatividad del Congreso mexicano. La propuesta oficial conduce a la sobrerrepresentación, contrario a la constante que, desde los años setenta, abrió la Cámara de Diputados a las fuerzas políticas opositoras. En aquel entonces, el registro condicionado al resultado electoral fue una respuesta ingeniosa para permitir la participación sin tener que dar a conocer los nombres de los afiliados en un país de represión brutal al disidente.
El debate gira en torno a las prerrogativas de los partidos y a la representación parlamentaria, logros sustantivos que el régimen pretende afectar en nombre del ahorro, a pesar de que el dispendio gubernamental y la corrupción es la constante. El financiamiento público no ha cumplido su objetivo de alejar a los partidos del dinero ilícito; el problema mayor no está en los partidos minoritarios, sino en el partido en el poder. El origen del contrabando de combustibles —una forma de corrupción sin precedente por su volumen y colusión institucional— fue financiar el gasto de campañas de candidatos de Morena. Los grupos criminales, como nunca antes, participan e interfieren en elecciones, y así se han hecho de gobiernos locales y municipales.
Rescatar a los partidos no necesariamente remite a los existentes. Lamentablemente, uno de los efectos del sistema vigente ha sido el imperio de la partidocracia. A pesar de la crisis que enfrentan los dos partidos con mayor historia, sus dirigencias están muy por debajo de sus propios precedentes y de las exigencias que el país plantea por una oposición eficaz, representativa y vigorosa en el contrapeso al régimen. No hay democracia posible sin partidos; su función y condición obliga a una reforma que los actualice y los democratice para cumplir con su insustituible tarea.
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