Las protestas en el mundo
Difícilmente en el partido gobernante hay quien crea que los diecisiete candidatos a gobernador seleccionados no contaron, según el caso, con el aval, autorización o promoción de la presidenta Sheinbaum. Las encuestas sirven cuando sus resultados coinciden con lo que se quiere, como ocurrió con ella misma hace tres años y que la llevaría a la candidatura presidencial. Que fuera así la decisión en los estados no significa que haya sido discrecional o caprichosa; al contrario, el balance muestra que se consideraron muchos factores, entre otros, la alianza con el PVEM, el poder de los gobernadores y la visión de la dirección nacional. La presidente Sheinbaum y su mentor, quien parece no intervino por nadie, y tampoco ejerció su veto, como con Omar García Harfuch para ser candidato en la Ciudad de México.
Notorio del proceso el ascendiente del PVEM; se lleva cuatro candidaturas y todas con muy elevada posibilidad de triunfo. Entre éstas, San Luis Potosí, donde Morena designa a un candidato facilitador del triunfo verde. Los gobernadores son un factor importante y eso tiene consecuencias; casi todos los estados corren a cuenta de ellos. Por su parte, el interés nacional determinó ocho candidatos; cuatro en estados muy difíciles de ganar, los gobernados por el PAN y PVEM, y otros dos muy competidos, Chihuahua y Sinaloa.
El PT fue el perdedor del proceso. No sorprende que recoja la inconformidad de algunos de los no favorecidos, singularmente en Zacatecas y Michoacán. Atención aparte es la rebelión de Tatiana Clouthier en Nuevo León, quien ha sumado al senador Waldo Fernández, Andrés Mijes y Judith Díaz. Por su parte, Ariadna Montiel y Citlali Hernández reciben el reclamo, cuando todos saben solo son operadoras de las definiciones presidenciales.
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