Sin Interferencia/Enrique Rivera
El fatalismo en un sector de opinión opositor se hace presente. La elevada aprobación de la presidenta Sheinbaum y la ventaja de Morena respecto a todos los partidos, el clientelismo electoral, además del terreno disparejo de la contienda vuelve recurrente la predicción de que el obradorismo llegó para quedarse, al menos por un buen tiempo y que las elecciones intermedias ratificarán el pronóstico. Afortunadamente, los electores no se comportan como los que analizan, opinan y divulgan.
El régimen hace todo para lograr el mejor resultado posible. Para empezar, violentan la legalidad y el precario régimen de control financiero a los partidos y a las campañas al anticipar la designación de candidatos. Ya concluyó el ungimiento de los que aspiran a los gobiernos estatales y van por los candidatos a diputados federales. La presidenta Sheinbaum sin rubor alguno y a cuenta de los recursos públicos emprendió una campaña territorial morenista bajo el pretexto del informe de gobierno con un cierre masivo en el zócalo; el INE es el único el que no ve actos anticipados de campaña.
Pero los acontecimientos se le vienen al régimen en contra. No tiene que ver con la predecible inconformidad de los no favorecidos por la selección de candidatos, asunto magnificado por un sector de opinión que, involuntariamente, sirve al chantaje a la presidenta por parte de los perdedores y del PT. Lo de Tatiana Clouthier viene por cuerda aparte y está más en el terreno personal que político.
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