Rehén de sí misma
PRIMER ACTO:
Invita a todos los que puedas, ofréceles gorritos, globos, pasteles, juguetes, golosinas y, claro, muchos dólares por participar.
Usa el algoritmo con inteligencia y prepara grupos que les permitan avanzar sin sospechas a los menos malos y a aquellos que prometan estadios llenos.
Compromete a los anfitriones, como siempre, para que se hagan cargo de la logística local y la resolución de todas sus broncas internas, sin que tú intervengas más que en lo netamente festivo.
Déjalos jugar y que cada uno de los menos malos se gane su lugar en una primera etapa que podría traer sorpresas pero que serán las menos.
De los 48 con los que iniciaste, se irán los que ni al caso y ya con 32, ahora sí ya puedes iniciar un torneo en serio.
SEGUNDO ACTO:
Cuida, sobre todo, que nadie le pegue al favorito; deja que los demás se embarquen en sueños imposibles.
Recuerda que el favorito reúne las cualidades suficientes para no caer ante nadie, y menos, si le ayudas a resolver pequeños sobresaltos.
Tener a 16 te garantizará juegos disputados, sin perder la brújula del objetivo primordial.
No dejes que se note la obviedad arbitral y saca de dónde sea la aplicación de reglas y nuevas decisiones, que se noten como normales.
Las controversias irán a parar a nuestros tribunales, que desde ya tiene las resoluciones.
TERCER ACTO:
Déjalos que se hagan bolas, que protagonicen los juegos emocionantes que son razón de ser del torneo.
Hay un solo altar ese debe permanecer intocable.
De ahí recuerda que se desprenden la creación de récords y marcas, que deberán crecer hasta hacerse imbatibles.
El pasado quedó en el pasado. Hoy nos toca crear al súper jugador todo terreno (aunque le fallen los balones por alto) con el mayor número de mundiales, de goles, de partidos jugados y de todos los etcéteras que gustes.
Subraya que toda esta grandeza sólo se logró bajo el mando del único y auténtico todopoderoso del balompié, Gianni Infantino.
Ah, sí… Entrega la copa a Argentina.
FIN.




