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CIUDAD DE MÉXICO, 1 de mayo de 2026.– En la selva de Quintana Roo, el venado cola blanca (Odocoileus virginianus) se mantiene como una figura de profunda resonancia histórica y cultural. Una imagen captada en la zona arqueológica de Cobá, como parte de un proyecto de monitoreo de fauna mediante cámaras trampa, confirma la estrecha relación entre esta especie y las sociedades humanas desde tiempos ancestrales.
Durante miles de años, el venado proporcionó alimento, vestido y herramientas a grupos cazadores-recolectores. Sin embargo, con el paso del tiempo, también adquirió un papel central dentro de los sistemas simbólicos de Mesoamérica.
Para la civilización maya, representó mucho más que una presa. Formó parte de una compleja visión del monte, la caza y la regeneración de la vida. Además, códices y rituales lo vincularon con deidades, el inframundo, la lluvia, la fertilidad y los ciclos agrícolas.
En Dzibilchaltún, Yucatán, arqueólogos hallaron un fémur tallado con glifos asociados a Chaac, dios de la lluvia, evidencia material de su relevancia simbólica.
Hoy, el venado cola blanca mantiene vigencia ecológica y cultural en comunidades mayas contemporáneas. Su presencia recuerda que el patrimonio también habita en la fauna que acompaña estas tierras desde hace siglos. Así, historia, naturaleza y comunidad continúan caminando juntas en la Península de Yucatán.