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Guanajuato, Gto., 09 de enero de 2026.- En un análisis sobre la intervención en Venezuela por parte de fuerzas militares estadounidenses ; el politólogo y profesor de la Universidad de Guanajuato (UG), Fernando Barrientos del Monte, expuso que se trata de un intento de recuperación del dominio de Estados Unidos sobre la región latinoamericana, amparándose en su propia legalidad.
“Desde el punto de vista norteamericano, fue la extracción de un criminal, acusado por la fiscalía ante el Poder Judicial de EE. UU. en una corte en Nueva York. Técnica y legalmente, se cumple una orden de aprehensión utilizando la fuerza militar”.
Fernando Barrientos del Monte, politólogo y profesor de la Universidad de Guanajuato.
Para comprender lo ocurrido en Venezuela, señala que, aunque el presidente estadounidense Donald Trump no ha dejado dudas sobre su interés en el petróleo venezolano, que ha beneficiado a Cuba, Rusia y China en los últimos años.
Se puede hablar así de una estrategia de recuperación del dominio de EE. UU. sobre Latinoamérica frente al avance económico de grandes potencias, como China y Rusia.
La intervención en Venezuela constituye “una acción legal dentro de los límites del derecho estadounidense; pero una violación flagrante al derecho internacional y a la soberanía de un Estado —nos guste o no, aunque con un gobernante ilegítimo a todas luces, el régimen era territorialmente soberano—; por lo que es un asunto propio de la realpolitik”, agregó.
El académico enfatizó la existencia de dos leyes internas en EE. UU. que, en su condición de potencia, le dan la posibilidad de actuar frente a Estados soberanos: la Ley RICO (1970) diseñada para combatir al crimen organizado y las normativas emitidas tras los ataques terroristas, como la Ley Patriota de 2001, las cuales conceden al presidente, al Estado y al aparato gubernamental márgenes de legalidad y facultades para intervenir, como sucedió en Irak en 2003 o los ataques a Irán en 2025, entre otros países.
En más de una ocasión, también se pasa por encima del derecho internacional, recalcó, pues no se realizó ninguna sesión en el Consejo de Seguridad, ni se brindó información a la Organización de las Naciones Unidas (ONU) o a la Organización de los Estados Americanos (OEA): “Fue un asunto de lectura estrictamente interna”.
Sobre los factores que explican la caída de Nicolás Maduro, el investigador sostiene que es muy probable que haya tenido un componente interno en la cúpula del poder. “Es muy probable que esta extracción sea, en realidad, una entrega en la que participan la nueva presidenta, Delcy Rodríguez, Diosdado Cabello Rondón y el líder del Ejército, Vladimir Padrino López”, señaló.
Estas figuras podrían haber cedido ante una fuerte presión, pues, además de Maduro, otros integrantes enfrentan órdenes de captura judicial con recompensas de hasta 25 millones de dólares; tal es el caso del político Cabello Rondón.
La reacción de México debe observarse desde varias dimensiones, empezando por una postura de Estado cautelosa y prudente por la cercanía con Estados Unidos, una de las naciones más poderosas del mundo y su principal socio comercial.
“Así como en 2020 EE. UU. declaró criminal narcoterrorista a Maduro, también lo acaba de hacer con las principales organizaciones del crimen organizado en México (narcoterroristas). Con las mismas leyes internas, podría llevar a cabo acciones que pongan en peligro la soberanía nacional y la integridad de la gente, poniendo en entredicho el poder del Estado mexicano y su ejército ante esos grupos”.
Fernando Barrientos del Monte, politólogo y profesor de la Universidad de Guanajuato.
También advirtió que la respuesta de México, al condenar la intervención militar, sigue una orientación ideológica, pues la intervención estadounidense acentúa la pérdida de más aliados regionales de izquierda, como Chile, a quien el politólogo considera la izquierda más seria de la región.
Entre los escenarios que se vislumbran en Venezuela, el ideal sería el inicio de la transición política, aunque tutelada —como lo ha señalado Trump—, que desemboque, eventualmente, en elecciones libres y un gobierno legítimo. En contraste, la estructura de poder podría mantenerse intacta y endurecerse, sentenció.



