Una presidenta científica, una ciencia para México
El mítico gol de la mano de Dios no estaría en la memoria colectiva, si desde aquellos años hubiera existido el Video Assistant Referee (VAR). Y como ese, ¿cuántas anotaciones de excelsa ejecución futbolera y belleza única habrían desaparecido de los archivos deportivos?
Es una pregunta sin respuesta, porque hoy en día la frialdad de la tecnología está por encima de la cálida falibilidad humana, que a lo largo de los años permitió goles que, de anularlos, cambiarían el orden establecido de los grandes equipos que los lograron.
¿De los 13 goles en un solo mundial en Suecia 58 del francés Just Fontaine o los multicitados mil goles de Pelé, algunos estuvieron en fuera de lugar?
La respuesta acabaría de un plumazo con todas las leyendas futboleras que se nos ocurrieran y daría al traste con el lado humano de ese que muchos llaman “el deporte más bello del mundo”.
Hoy, la tecnología nos lleva la ventaja, pero sacarle todo el jugo a esa maravilla creada por el hombre, devolvería un poco de ilusiones y sonrisas a los miles de aficionados que exponen sus emociones a una verdadera montaña rusa en cada juego.
No es posible que todo se mida con la misma cuchara. Si bien un medio cuerpo adelantado de la cintura para abajo, ofrece esa posibilidad de ventaja, no puede darse por hecho que un hombro, la oreja o la punta del pie representen la misma amenaza.
Hoy, que todo está tan adelantado, especialistas en biomecánica podrían elaborar un amplio catálogo de, cuándo sí y cuándo no, habría que aplicar la rigurosidad de un off side. O ya de plano instalar sensores en las playeras de los jugadores, para avisarles cuando estén en fuera de lugar y terminar de darle en la madre al espectáculo futbolero.
Quienes tuvieron la suerte de ver el gol anulado a Cristiano Ronaldo ante Croacia, verdaderamente por micromillonésimas de centímetro, avalarán lo dicho. La forma en la que CR7 recibió de espaldas, condujo y remató fue una verdadera obra de arte futbolística. Un gol así, por simple apreciación de perfección técnica y belleza en la ejecución, no debería ser anulado bajo ningún concepto.
De seguro en el último partido de este torneo, volverán a darnos material de sobra para esta crítica.
¿Y si sin VAR, se jugara la final?