Los pájaros
Fueron por los periodistas y medios de comunicación, y los representantes de los empresarios se quedaron callados; después fueron por los opositores, y los grandes empresarios permanecieron callados; criminalmente se gestionó la pandemia, y los empresarios se quedaron callados; se interpretó la ley para construir una mayoría legislativa avasallante para cambiar la Constitución unilateralmente, y los empresarios se quedaron callados; se colonizó al INE y al Tribunal Electoral, y los empresarios siguieron callados; se acabó con el sistema de justicia, se afectó el amparo, se amplió el poder de las autoridades para la prisión preventiva, y los empresarios se quedaron callados; una Corte gobernada por la mediocridad dio al régimen la facultad para bloquear cuentas bancarias sin orden judicial, y los representantes de los empresarios se quedaron callados. El gobierno declaró virtual amnistía a los criminales, y los empresarios se quedaron callados; la fiscalía general reveló que el contrabando de combustible fue organizado desde la Secretaría de Marina, y los grandes empresarios se quedaron callados; el exconsejero jurídico del presidente reveló que tal contrabando tuvo como origen el financiamiento de campañas del partido en el gobierno, y los empresarios se quedaron callados.
Ahora el gobierno va por ellos. Ocurre cuando los medios, en buena parte, se han sometido; la oposición es marginal por su descrédito; la justicia no existe porque se acabó con la independencia del juzgador, y los buenos fueron suplantados por los mediocres; la salvaguarda de los derechos es incierta porque el juicio de amparo se degradó y se anuló a la justicia federal. Los empresarios están, como muchos mexicanos, en estado de indefensión. Son víctimas de su propio oportunismo, temor y falta cívica. No son así todos, sí muchos de los más poderosos. El resto, que son cientos de miles, tiene que soportar los malos gobiernos y la extorsión, en ocasiones por la barbarie de los criminales.
La nota completa en Quadratín Yucarán