Estudiantes de Irapuato elaboran composta
CDMX, 11 de mayo de 2026.- El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) presentó una de las esculturas más emblemáticas del mundo mexica: Coatlicue, cuyo nombre significa “La de la falda de serpientes”. Para esta civilización, la deidad representaba la fuerza creadora de la vida, la tierra que nutre y el origen de los dioses.
Además, la imponente escultura, localizada el 13 de agosto de 1790 en la Ciudad de México, muestra a la diosa de pie con su característica falda de serpientes, un collar integrado por manos, corazones y un cráneo. También porta garras de águila y dos serpientes que emergen de su cuello para formar su rostro.

Cada elemento de la pieza posee un profundo simbolismo relacionado con la vida, la muerte y la regeneración, conceptos inseparables dentro de la cosmovisión mexica. Por ello, el INAH compartió esta obra en una fecha dedicada a reconocer la maternidad como origen de la existencia y fuerza que sostiene el equilibrio del mundo.
Según la tradición mexica, Coatlicue fue madre de Huitzilopochtli, dios tutelar de los mexicas. Su figura simboliza la capacidad de crear vida, protegerla y renovarla constantemente, tal como la tierra hace germinar todo lo existente.
Asimismo, en las sociedades mesoamericanas, las madres ocupaban un papel esencial dentro de la comunidad porque transmitían conocimientos, preservaban tradiciones y sostenían la vida cotidiana. En consecuencia, la maternidad mantenía un vínculo estrecho con lo sagrado y con los ciclos de la naturaleza.
Actualmente, esta escultura del periodo Posclásico Tardío (1250-1521) continúa recordando la relevancia simbólica y cultural de las madres en la historia de México.



