Sin Interferencia/Enrique Rivera
Los acontecimientos en Venezuela son muy importantes para México porque describen a un presidente norteamericano dispuesto a romper no solo con la legalidad, sino también con el más elemental sentido de la prudencia. ¿Cómo expone a su país en una aventura militar sin prever qué viene después?. Venezuela es un país extremadamente complejo; enfrenta una descomposición política y social profunda que no puede resolverse sin un cuidadoso proceso de reconciliación que administre el miedo de quienes deben irse y la impaciencia de quienes van a llegar. Nada puede hacerse sin un plan que tenga como actores centrales a los venezolanos y a Estados Unidos como mediador y garante. Trump escogió al chavismo porque creyó que sin Maduro dejaba de existir. Error.
La realidad es que, hasta ahora, no hay ganadores venezolanos. En estas circunstancias, el chavismo busca adaptarse a los dictados del agresor, tarea imposible si se pretende mantener un mínimo de congruencia; de dignidad, ni hablar, porque nunca la han conocido. Trump descalificó a la oposición desde el inicio y dejó en claro que todo se reduce al petróleo. Solo le importa el petróleo y ser reconocido como un dirigente sin límites. Su postura es profundamente desestabilizadora del orden mundial, pues implica un aval implícito a Rusia en Ucrania y a China en Taiwán.
Trump afirma que la oposición -que arrolló en la elección- carece de apoyo y respeto. Se equivoca. Desde luego existe un grave problema de transición, porque el país ha estado gobernado por una dictadura. En todo caso, la oposición es repudiada por quienes hoy detentan las armas y a quienes Trump considera la mejor vía para conducir al país. La vicepresidenta Delcy Rodríguez ostenta un cargo producto de la imposición, al igual que Maduro. Por otra parte, el general Diosdado Cabello, ministro del Interior, figura en la misma acusación presentada por el Departamento de Justicia contra Maduro y esposa.
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