Crisis terminal del régimen
Las y los grandes gobernantes se distinguen por su sentido ético de la política. Entienden que esta es ante todo servicio, responsabilidad, vocación: ética de convicción y ética de responsabilidad. Nuestra presidenta Claudia Sheinbaum, muestra día a día que su humanismo no es discursivo sino de acción y por eso ella, no es una simple administradora, es una estadista.
Sin duda la prueba más alta para un gobernante, y nuestra presidenta no es una excepción, es enfrentarse a los retos que le impone la naturaleza a los habitantes de una Nación. En su respuesta se mide el temple, la energía, el don de mando, los conocimientos y la responsabilidad, como sobradamente lo ha demostrado la presidenta de México.
Las lluvias torrenciales de principios de octubre golpearon duramente a comunidades de Puebla, Veracruz, Hidalgo y Querétaro. Ante esta emergencia, la presidenta Claudia Sheinbaum decidió estar físicamente presente en los sitios más dañados, marcando un estilo distinto de liderazgo. Visitó Huauchinango (Puebla) y Poza Rica (Veracruz), caminando entre el lodo y escuchando de frente a los damnificados. Posteriormente extendió su recorrido a comunidades de Hidalgo y Querétaro, coordinando las labores de auxilio y reconstrucción.
El texto completo en: Quadratín Michoacán.