Sin Interferencia/Enrique Rivera
En los resultados de la prueba PISA 2025, México obtuvo su puntaje más bajo en 20 años en matemáticas y comprensión lectora, de los países de la OCDE se ubica en el lugar 37 de 38, el promedio fue de 469 y México alcanzó 403 puntos.
El informe señala que los estudiantes varones superaron a las mujeres por 13 puntos en ciencias y por 16 puntos en matemáticas. En contraste, las alumnas obtuvieron 12 puntos más en lectura.
¿Por qué la brecha se abre más en matemáticas para las mujeres? Las brechas comienzan en el salón de clases, el sistema educativo desincentiva el interés de las niñas por las matemáticas desde edades tempranas, lo que reduce sus probabilidades de elegir más adelante una carrera STEM ( en español, Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas).
Aunque al inicio de la primaria no se observan diferencias entre niñas y niños, estas emergen y aumentan conforme avanzan los niveles educativos.
Anabel Forte matemática española ha observado que las menores entre los 6 y 7 años pierden el interés en la materia y son menos participativas en la misma, considera que las niñas no se sienten tan relacionadas porque consideran que su rol es algo más social o de beneficio al mundo, algo atribuido a los estereotipos de género. Es necesario cambiar las formas en que se enseñan pero sin bajar el nivel de los contenidos o hacerlos más fáciles sino entender a quien van dirigidos y tomar en cuenta los intereses de las y los alumnos.
Según la OCDE (Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico) en niveles avanzados, la brecha se amplía: tres de cada mil jóvenes logran resolver problemas matemáticos complejos, mientras que entre las jóvenes solo una de cada mil lo consigue.
En México de cada tres estudiantes en carreras STEM una es mujer, ellas se concentran en áreas de estudio como educación (75%), ciencias de la salud (69%) y ciencias sociales y derecho (61%).
De acuerdo al IMCO (Instituto Mexicano para la Competitividad) impulsar su participación en ciencias y matemáticas requiere intervenir desde la educación básica, visibilizar mujeres referentes en ciencia con programas de orientación vocacional con perspectiva de género y mentorías para fomentar el interés entre niñas y jóvenes por dichas habilidades. Docentes con enfoque de género, para garantizar una enseñanza de calidad que reduzca estereotipos y fortalezca las trayectorias de niñas y jóvenes en estas disciplinas.




